El gobernante que nunca haya sucumbido a la tentación de vigilar a sus ciudadanos que tire el primer misil. Espiar está en nuestro ADN, es casi una cuestión atávica. No ha habido un país serio que no haya tenido una GESTAPO o una KGB, sólo los países 'democráticos' se han resistido a normalizar el espionaje por esa moderneces que son las 'libertades civiles’. Esta tendencia sólo empezó a cambiar hace unos años cuando descubrieron que Obama, el simpático Obama, había espiado al presidente francés. De Obama ya he dicho muchas cosas y no quiero ser redundante, tampoco hay mucho más que decir de una persona que pudiendo espiar a cualquier persona del mundo elige espiar a Sarkozy antes que a Scarlett Johansson.

Desde Obama todos las democracias han ido abandonando la quimera de las libertades civiles como han ido abandonando el respeto por opiniones ajenas, la legalidad y a la propia democracia en sí, lo que viene a confirmar que es verdad que soy un influencer de esos. La última ha sido España, que ha permitido al Instituto Nacional de Estadística rastrear todos los móviles de los españoles para hacer un estudio. He decidido adelantarme y ofrecer algunas de las conclusiones que intuyo va a publicar el INE a final de semana:

Una persona se desplaza diariamente desde la Moncloa a la panadería más cercana a velocidad del avión.

Un móvil con prefijo galés se dirige todos los días a Valdebebas por el camino más largo posible.

Se ha descubierto una migración que no se tenía controlada de aves galliformes hacia Mingorubio.

Un móvil con prefijo sueco se dirige a España desde Suecia por el Atlántico a bordo un catamarán con varios motores diésel.

Los españoles que van del salón a la cocina a las 21:00 y pasan en ella el tiempo que se tarda en preparar una ensalada, acuden de nuevo a las 00:00 a la cocina y pasan el tiempo exacto que se tarda en comerse una barra de fuet.

Se ha descubierto un movimiento anormal de votantes ‘de centro liberal’ a un partido de extrema derecha.

Una persona visitó el CNI, más tarde una pizzería, más tarde una comisaría y más tarde un plató de TV3.