Thae Yong Ho llevaba un año de embajador de Corea del Norte hasta esta semana, que ha desertado y huido con su familia a Seúl para pedir asilo político. Thae era el segundo cargo más importante de la embajada, donde comenzó de becario haciendo fotocopias y fue ascendiendo poco a poco gracias a las deserciones de sus superiores hasta llegar a ser la mano derecha del embajador. Para que luego digan que en Corea del Norte no promocionamos a los funcionarios. Esta traición de uno de los nuestros me ha dolido especialmente, Thae ha huido a Corea del Sur para pedir asilo político. No sé qué hospicio espera recibir allí mejor que el nuestro, en Pyongyang vivía en una casa de 50 m² para toda su familia con media pensión incluida: desayuno (medio puñado de arroz por persona) y cena (sopa de hierbajos), fines de semana y festivos no incluidos. Con esas condiciones no sé qué ha podido conquistarlo de nuestro país vecino, vivía mejor que un rey. Sospecho que Thae se ha dejado seducir por los rumores sobre la gente del sur que llegan últimamente por burrofax clandestino a nuestras fronteras: cuentan que están siempre de fiesta, que tienen mucho salero, que no trabajan y viven de los subsidios que pagamos los del norte, que se levantan a las doce de la mañana y después se echan la siesta, que allí no está prohibido bailar sevillanas… La deserción de Thae ha sido un fallo de seguridad de nuestra policía política que había enfocado sus esfuerzos en los Juegos Olímpicos de Río, el momento del año en el que más norcoreanos hay en el extranjero. En parte fue fallo mío, decidí enviar a la mayoría de los efectivos de los que disponía a Brasil para vigilar a los deportistas, y al final no sólo se me ha escapado un embajador sino que además ha fugado medio equipo de curling, una portera de hockey, el caballo de la de hípica y el de 50 km marcha, que huyó de noche sigiloso, sin levantar los pies del suelo. Voy a tener que replantearme la continuidad de mis embajadas aunque esto suponga la cancelación del proyecto por el cuál fueron implantadas: traerme tabaco y whisky barato de los duty-free internacionales.