Esta semana mis asesores me ha recomendado celebrar un congreso del partido, cosa que a mí en principio me pareció bien, porque pensaba que se referían al Atleti - Bayern. Pero no, se referían al nuestro: al Partido de los Trabajadores. Porque sí, aunque a veces se nos olvida, tenemos un partido político con todos sus elementos: sus sedes, su logo, su financiación ilegal y su himno de El Arrebato. Al principio me mostré reacio, ¿para qué necesitas organizar el congreso de un partido que no tiene rival, si te va a votar todo el mundo igualmente? Pero llevamos 36 años sin celebrar uno y estos pequeños detalles erosionan nuestra legitimidad democrática en occidente. Así que al final hemos fijado la fecha para principios de mayo, para que no nos coincida con El Rocío ni la Feria de Abril.

 

El Partido de los Trabajadores es un partido peculiar, por un lado porque se llama Partido de los Trabajadores y su líder (aquí el menda) es el único tío que no trabaja en todo el país. Algo así como si el secretario general del Partido de los Trabajadores de España fuese andaluz. Por otro lado porque está invicto, nunca ha perdido unas elecciones. ‘El Dream Team' Electoral lo llamamos aquí. En el congreso debatiremos las líneas políticas del partido: si invadir Corea del Sur por tierra o por aire y si buscar la confluencia con el Partido Paripé para sumar su 0% del electorado a nuestro 103. Pero el punto central de la agenda serán las primarias. Los afiliados podrán votar de forma libre y secreta si elegirme a mí, depositando el voto en mi urna, o elegir a un candidato alternativo, depositando el voto en una urna cerrada con silicona. Una vez conocido el nombre del Líder, el congreso anunciará fumata blanca y daremos comienzo al catering: langosta a la trufa blanca para la cúpula del partido y sandwichs de paté para los afiliados. La fiesta de la democracia.