Vivimos en la época del odio, en la época de la difamación, en una época en la que la presunción de inocencia brilla por ausencia. En una época en la que le encuentran unos miligramos de uranio en la sangre a tu hermano y ya te llaman asesino. Como no tengo nada que ocultar, dejo aquí la cronología de los acontecimientos para que cada uno haga su juicio.

1971: Nace Kim Jong-nam, hijo primogénito bastardo de Padre, fruto de su relación con una furcia.

1983: Nazco yo, fruto de una relación de amor verdadero, aunque de penalti.

2001: Jong-nam es arrestado en el aeropuerto de Tokyo con un pasaporte dominicano falso cuando presuntamente se disponía a viajar a Disneyland París con sus hijos, aunque se sospecha que no era la primera vez que viajaba a Japón en secreto por otros motivos. En el momento de la detención llevaba puesta una chaqueta americana y una cadena de oro.

2002: Padre se hunde en una profunda depresión durante años por culpa de su hijo bastardo. Durante meses permanece callado y sólo se le escucha balbucear de vez en cuando: “Ay, qué disgusto, ay, qué disgusto. Maricón e imperialista”.

2011: Muere Padre. Se decide que heredero sea elegido por méritos entre todos sus hijos. Finalmente el Comité del Partido opta por el más preparado, el más bello y el más atractivo de ellos.

13 de febrero de 2017: Jong-nam muere tras ser envenenado en el aeropuerto de Kuala Lumpur.

14 de febrero de 2017: Recibo la noticia mientras me encuentro de cena romántica celebrando San Valentín junto a mi esposa en el 100 Misilitos.

15 de febrero de 2017: Malasia me acusa formalmente de la muerte de mi hermano. Yo respondo emitiendo una carta justificándome y explicando que, de todos los familiares que tengo, sólo en una ocasión me cargué a un tío.

16 de febrero: La chica indonesia detenida por haberle pasado un trapo por la cara a mi hermano  en el aeropuerto asegura haber sido engañada pensando que estaba participando en algún programa televisivo de bromas. Por cómo la forma en la que se desplomó mi hermano, creo que se refería a “Ahora caigo”.

17 de febrero: Urdangarin al trullo.

18 de febrero: Presento mi coartada en el crimen. Demuestro que el día del suceso, me encontraba en Pyongyang realizando un ensayo nuclear para destruir el mundo en el futuro, en lugar de estar haciendo daño a alguien.

19 de febrero: Un periodista me pregunta cuál era la relación con mi medio hermano y le contesto honestamente: “La misma que la de Guille y Teté en Los Serrano, pero sin magreo”.

20 de febrero: San Eleuterio, San Nemesio, San Euquerio y San Potamio.

21 de febrero: Se encuentran rastros de uranio y plutonio en sangre en la autopsia. El análisis también desvela la existencia de gluten y carbohidratos, pero se ocultan para incriminarme. La máquina con la que se realiza la prueba fue comprada en Amazon, por lo que se sospecha que detrás de todo esto está Estados Unidos.