La actualidad política occidental está especialmente activa estas últimas semanas. Los estadounidenses tienen que acudir a las urnas a decidir si prefieren que les gobierne una rubia o un pelirrojo, y los españoles llevan en un año ocho elecciones, doce sesiones de investidura, noventa debates y una reunión entre Chenoa y Bisbal. Este caldo de cultivo está redefiniendo algunos conceptos políticos occidentales, y como hombre de Estado, mi deber es entenderlos e incoporarlos a la Facultad de Políticas de Pyongyang.

Diccionario Político Occidental:

Constitucionalistas: Partidos políticos que van a misa y se peinan con colonia, como Dios manda.

Sorpasso: situación en la que un ente político (por ejemplo Susana Díaz) adelanta a otro (por ejemplo Pedro Sánchez). Socialismo: Ideología política ni de izquierdas ni de derechas.

Transversalidad: Estrategia que busca por igual el voto de veganos y taurinos.

Congreso federal: Reunión del Comité Federal en el que se debaten las líneas estratégicas del partido a hostia limpia. Puede celebrarse en un salón de celebraciones o en tu propia sede con catering de Forocoches.

Solidaridad: Utilizar de forma desinteresada y altruísta un hashtag en apoyo a una causa.

Unipartidismo: Modelo político de Corea del Norte en el que existen algunos partidos nominalmente catalogados como “oposición” pero que en el fondo apoyan el gobierno del Líder. Este modelo ha sido adaptado a España (PSOE y Ciudadanos apoyan gobierno de PP) y a Estados Unidos (republicanos pidiendo el voto para Hillary Clinton).

Ronda de consultas: Semana en la que el Rey vuelve de Mallorca para llamar uno a uno a los diferentes líderes para ver si se han puesto de acuerdo.

Abstención: Apoyar el “SÍ” sentándote antes sobre tu mano para dormirla y que parezca que vota otro.

Rodea del congreso: Iniciativa social, gesto simbólico de las democracias eurolatinas en el que la plebe rodea el parlamento para representar la simbiosis y la unión con sus representantes, simulando un abrazo. Una especie de “We are the world” de Michael Jackson en clave parlamentaria.

Legislatura larga: En España cuatro años, en Corea del Norte nunca menos de 25.