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Desplante en Fitur

Norcoreano analiza con sarcasmo el conflicto con Marruecos.

Los Reyes de España durante la inauguración de Fitur

Gtres Los Reyes de España durante la inauguración de Fitur

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Tener todo tu territorio dentro de la península ibérica y de repente, sin venir a cuento, poner dos pegotes aislados en África como son Ceuta y Melilla, no es una buena idea si no quieres que se te cuelen extranjeros. Vas provocando. Es como si yo anuncio que no quiero españoles en Corea del Norte a la vez que invado Albacete y la declaro norcoreana. Y es que los españoles siempre han sido malos con la diplomacia, no es raro que terminen detrás de Liechtenstein en Eurovisión.

La hospitalización del líder del Frente Polisario en Logroño ha abierto una crisis diplomática entre España y Marruecos que Mohamed VI ha aprovechado para ‘castigar’ a España dejando de proteger su frontera y utilizando a sus propias ciudadanos como munición. Una persona noble, de esas que ya no quedan. La última vez que España y Marruecos tuvieron un conflicto de este nivel, España terminó mandando a la Marina para reconquistar un pedrusco lleno de cabras, el Islote del Perejil.

No sabemos bien si lo de Brahim Galli ha supuesto de verdad una afrenta para Marruecos o es que le gusta ver a España hacer el ridículo. España ya ha contestado a esta provocación marroquí con un pequeño gesto de desdén, pero no demasiado: los reyes no pararon en el stand de Marruecos en Fitur. Había inciensos que olían a gloria, chilabas, alfombras a buen precio y una tetera de plata que no habría podido contener el lado más hippie de Letizia, pero consiguieron pasar sin mirar. Hicieron bien, al final empiezan a regatear, crees que vas ganando y cuando te das cuenta te llevas un kilo de canela y unas babuchas que no necesitas.

Esto al final termina como siempre: España se tomará en serio fronteras y hará como Corea del Norte, donde tenemos una alambrada electrificada de 8 metros de alto y un francotirador cada 50 metros para que no se nos cuele ningún sinvergüenza surcoreano en el país para saborear las mieles de nuestro socialismo. Cuestión de tiempo.

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