El otro día me desperté con dolor de rodillas y eso solo podía significar una cosa: o iba a a llover o en algún sitio habían convocado elecciones. Me conecté a intranet para comprobarlo y así era, las habían convocado en España el 20 de diciembre. Es increíble la obsesión que tienen en occidente con las elecciones, los griegos por ejemplo llevan 2500 años y no se cansan. Yo no las convoco porque es un follón: ponte a comprar mesas electorales en Ikea, ponte a deforestar los bosques para fabricar papeletas electorales, contrata a un actor para que parezca que haya oposición… Además las han puesto en Navidad para liar más todavía a los de Canal Sur con las campanadas. Yo no entiendo mucho de democracia pero puestos a elegir fecha, ya que pones unas elecciones en Navidad para que pille a la gente viajando y no puedan votar, ponlas el 28 de diciembre por el cachondeo.

 

Convocar elecciones es siempre un error enorme, te centras en la campaña electoral y dejas de gobernar, con los problemas tan urgentes que tiene la gente. Yo mismo he aprobado esta semana una ley para que Corea del Norte acoja a todos los refugiados que consigan superar la valla electrificada y la zona minada que tenemos en la frontera. Es un gesto de solidaridad infinita: acoger gente totalmente opuesta a tus ideas, gente que va huyendo de la guerra cuando tú eres más de ir a buscarla. He ordenado también que a todos los refugiados que consigan entrar les traten como un norcoreano más, con su barra de pan y su cartón de leche mensual. Tengo un corazón que no me cabe en el pecho, luego le darán a otro el Nobel de la Paz.