Os preguntaréis qué hace un cocodrilo del Nilo en el Pisuerga. Pues bien, no sé si habéis oído hablar del 5G. Miguel Bosé lo explicó hace unos días perfectamente: Bill Gates tiene un ambicioso plan para instalar microchips en toda la población humana a través de vacunas, para lo cual hasta ha comprado una farmacéutica llamada Gavi. Una vez tengamos esos nanobots microscópicos dentro de nuestro cuerpo, activarán el 5G y el magnate podrá controlar nuestras decisiones o el destino del mundo… ahí ya me lo hice un lío, pero era un plan mazo chungo. Pues bien, el 5G también habría alterado las corrientes fluviales y marítimas, sólo así se explica que un cocodrilo (o una nutria) haya acabado en Valladolid. Otro ejemplo: Ronaldo Nazario, multimillonario y mito del fútbol que puede vivir donde quiera. ¿Dónde ha terminado? En Valladolid, quién sabe si no lo arrastró la corriente del Pisuerga.

La del 5G es ya la gran teoría conspirativa de este siglo y como toda gran teoría de la conspiración, nada más nacer ya ha conseguido conectar con los reptilianos a través del cocodrilo-nutria. Pero, ¿y si es cierta la teoría de la conspiración y desde hace tiempo están manipulando nuestro comportamiento? Hay cosas que encajan: desde hace tiempo sólo se escucha reggaetón y la gente disfruta escuchando una y otra vez la misma canción como si fuese otra nueva, todos los adolescentes llevan el mismo peinado de tronista y básicamente existen dos frases para hablar de política: "los extremos se tocan" y "los extremos se tocan" pero diciéndolo irónicamente. ¿Y si nos han programado para que seamos individuos simples y obedientes? ¿Qué hace Ronaldo que no está en la playa de Copacabana?

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