Queridos Reyes Magos, este año me he portado bien, diría que mejor que nunca. He hecho las paces con mis hermanos del sur y con mis enemigos imperialistas. Me he comprometido a desnuclearizar por completo al país, de hecho esta Nochevieja realizamos los primeros fuegos artificiales sin aliñar de la historia de Corea del Norte. Hace unos días hasta le mandé un christmas a mis primos pidiéndoles perdón por haber ejecutado a su padre hace unos años, un christmas precioso de Mr.Wonderful que decía: “Me pones tonturrón“ con el dibujo de dos turrones besándose apasionadamente.

Este año también he descubriendo el karma, he descubierto que realizar buenas acciones conlleva consecuencias positivas. Por ejemplo en la reunión de deshielo con Trump nos comimos un menú de 48 platos, lo que come al año una familia norcoreana. Tras la cena hice el amago de sacar la cartera pero Donald me hizo el gesto de ‘guárdatela’. Fue un gesto simbólico, ya que ya habíamos acordado en reuniones previas que los costes de la cena correrían a su cargo, pero buen un gesto bonito, un gesto propio del nuevo Kim. Salir a Singapur y ver mundo me ha hecho abrir los ojos y liberarme de ciertos prejuicios. He conocido a buenas personas, demócratas pero buena gente. El mundo exterior capitalista es apasionante. En Navidad los occidentales se gastan más dinero del que ganan al mes en alcoholizarse, engordar y comprarle cosas a los otros que no necesitan. Fijaos que es una carta a los Reyes Magos y he acabado contando mi vida, así es el nuevo Kim: un hombre dialogante. Ahora ya sí, sin más dilación voy a directo a mi lista de deseos:

Este año quiero tanque nuevo eléctrico o híbrido; quiero el disco de Rosalía, que por algún motivo en Corea del Norte no funciona el ‘streaming’ ese del que me habló Trump; y quiero el videojuego ese que está inspirado en el politburó de la URSS en el que tienes que matar a todo el mundo hasta quedarte sólo, el Fortnite.

Os dejo un chupito de uranio y un mantecado veggi sin gluten. Un saludo.

Kim.