Halloween es una tradición americana imperialista, como Acción de Gracias, disparar a los negros sin preguntar o meterle mano a las actrices. Pero como pasa con todo lo “made in USA“, ha terminado extendiéndose y colonizando los treinta y unos de octubre de todo el mundo. Su origen no está claro, algunos dicen que es celta, otros dicen que es un invento del lobby bucodental judío. El caso es que todos los años, los niños de todo el mundo se disfrazan de cosas terroríficas para llamar a las puertas y preguntar “¿Plata o plomo“? o “¿Culo o codo?“ (dependiendo de si estamos hablando de las regiones del norte o del sur de Estados Unidos) para conseguir caramelos. Este año han arrasado los disfraces de Puigdemont sexy, de envío de Seur, de Kevin Spacey Babysitter, de teleoperador de Jazztel y de Atlético - Qarabag. El error más frecuente que suele cometer la gente en Halloween es disfrazarse, cuando en la mayoría de los casos su aspecto previo es mucho más terrorífico. Junto a los disfraces y la sobredosis de azúcar, el trío de tradiciones de Halloween la completa el tallar una calabaza e introducir una vela dentro para crear candiles aterradores. Según el folklore, la calabaza representa a Jack-o’-lantern (Juanito “El Linternas“) un granjero irlandés que utilizó una cruz para atrapar al diablo cuando este le perseguía para robarle el alma. De confirmarse esta versión, Halloween se convirtiría en la tradición irlandesa más conocida en el resto del mundo junto a empezar a beber a las once de la mañana. En Corea del Norte no celebramos Halloween (porque la traición a la patria está sancionada con pena de muerte) ni el Día de Todos los Santos (porque la religión está prohibida y sancionada con pena de muerte) pero estamos orgullosos de celebrar el Día de los Difuntos más que en ningún otro lugar. Feliz Día de los Disidentes.