El capitalismo necesita de un crecimiento constante de la economía y ese crecimiento a su vez necesita ir creando nuevas necesidades a la población para que sigan comprando una vez han cubierto las básicas. A la técnica de crear necesidades los occidentales la denominan “marketing”.

El marketing no es nuevo, ha existido siempre, pero este año ha colapsado la mente humana. Este año la mente de los occidentales, harta de disociar su comportamiento con la razón, de desear cosas innecesarias sin conocer el por qué, ha colapsado.

La gente se ha vuelto loca. A continuación unas pequeñas pruebas que corroboran mi teoría. Este año le han dado el Nobel de Literatura a Bob Dylan, los ingleses se han ido de Europa, Axl Rose ahora es cantante de AC/DC, Di Caprio ha ganado un Oscar, la paella ahora lleva chorizo, el Leicester ha ganado la Premier, Portugal ha ganado la Eurocopa ganando dos partidos de siete, el Kashima ha sido subcampeón del mundo de fútbol, Steven Seagal se ha hecho ruso, los presidentes estadounidense y ruso ahora son amigos y Australia ha estado a punto de llevarse Eurovisión. Ahí hay pruebas irrefutables de la esquizofrenia social que se ha alcanzado en 2016, un año que a pesar de todo ha tenido grandes momentos. Aquí mis favoritos: El PP saca una versión oficial en bachata de su himno.

 

Estampida y pánico en un centro comercial al confundir un flashmob con un ataque yihadista.

Como no podía ser de otra manera, el juego estrella de 2016 no podía ser un simple videojuego. Ahora a los niños les fascina tirar una botella de agua al aire para que caiga de pie. Luego dicen que hemos salido de la crisis. Y para finalizar, mi momento favorito de 2016: El gimnasio Pokémon de Auschwitz.

El sábado acaba 2016, el año que ha tratado a los músicos como yo a los disidentes.