Marion Yau, conocida como "la arregladora de pies", usó cortaúñas, un taladro de rociado con agua y mucha paciencia para atacar la ruda uña amarilla en el pie de su paciente.

Trabajando en la uña gruesa, causada por una afección llamada onicogrifosis, logró reducir la longitud del molesto apéndice en casi un 90%.

Marion dijo: "Cuando la uña crece a un ritmo más rápido que otras, se engrosa y se riza. Esto hace que la uña se vea como una garra o un cuerno".

"Puede ser causado por un traumatismo, infección por hongos en las uñas, psoriasis o negligencia", explico Marion, podóloga que tiene su clínica en Londres.

"Es más común en las personas mayores, por lo que es muy raro que se vea en alguien joven. El paciente estaba muy feliz con el tratamiento, ya que su uña se ve mucho mejor que antes".

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