Como regalo de cumpleaños la hermana de Sydney Allen le regaló las perforaciones en sus pezones. Ambas hermanas acordaron no decirles nada a sus padres ya que "son un poco conservadores y detestan los piercings y los tatuajes", según han explicado a Buzzfeed.

Sydney, de 20 años, tiene un problema de acumulación de líquidos en la espina dorsal por lo que su madre decidió llevarla al médico a realizarse un chequeo rutinario. El problema fue que Sydney se olvido por completo que sus piercings metálicos se verían nitidamente en la radiografía.

Cuando la madre de Allen vio las radiografías se quedó mirándolas con atención, luego cayó en cuenta de qué se trataba y le dijo a su hija, "Hablaremos de esto más tarde". Pero al parecer la madre finalmente se lo tomó mucho mejor de lo esperado. Los piercings están en un lugar que no es visible y su madre ha terminado por aceptarlos.