Todo parecía ir bien en el jardín de Jessica Ellis hasta que se dio cuenta que había chinches que se estaban comiendo los calabacines.

Fue entonces cuando colocó trampas con tazas de cerveza para atraparlos y eliminarlos. La intención era buena, pero algo sucdió.

A la mañana siguiente, misteriosamente aparecieron las botellas con cerveza completamente vacías, cuestión que Jessica achacó al viento o algún otro factor meteorológico.

Todo empezó a oler muy raro cuando volvió a encontrarse hasta en tres ocasiones las tazas vacías sin chinches.

Decidió entonces quedarse durante la noche para ver quién era el causante de los estragos y lo que descubrió le sorprendió fuertemente.

Pincha en el vídeo para ver quién robaba la cerveza.

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