La botella viajó a través del Atlántico en el transcurso de un año antes de llegar a Dorset. Fue descubierta por Mary Bird de Fortuneswell, Portland, quien la encontró mientras limpiaba la playa de Chesil Beach.

Ella dijo: "Mientras limpiaba la playa, noté una botella de ginebra que recogí y tire a la papelera, pero luego vi otra botella de color marrón oscuro".

"Notamos que tenía algo, un mensaje escrito dentro, así que lo llevamos a una cafetería de al lado para quitarle el corcho", explicó Mary Bird al periódico local DorsetEcho.

Al retirar el corcho y extraer su contenido con la ayuda de un pequeño palo, se encontró con una bolsa de plástico que contenía una nota escrita en francés. El mensaje decía que un hombre llamado André Huet la había arrojado al agua en un puerto de Quebec.

Una increíble historia de como una botella puede viajar cientos de miles de kilómetros cruzando océanos.

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