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Inicia una cadena de favores tras olvidarse el PIN de su tarjeta de crédito

Inicia una cadena de favores tras olvidarse el PIN de su tarjeta de crédito

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Liopardo | Madrid
| 27.02.2018 03:27
Cuando encendemos nuestros televisores o abrimos el periódico la mayoría de noticias suelen albergar hechos negativos, pero en el mundo también existen cosas buenas. Solo lee lo que le paso a este australiano y cambiarás de opinión. Hace tan solo unos días, Tyson Crawley, un australiano de Albury, Nueva Gales del Sur, Australia, recibió una de las mayores sorpresas de su vida. El joven se disponía a repostar el depósito de su coche en una gasolinera. Pero al querer pagar con su tarjeta de crédito, se dio cuenta de que no recordaba su número PIN. Sin embargo, sucedió algo que nunca olvidará. Un desconocido se acercó hasta él y pagó su factura. Crawley le pidió que apuntara su teléfono en la cuenta para poder contactar con él y devolvérselo. En cambio, cuando observó la nota, no estaba su teléfono, sino su nombre y una frase “Pass it on” (Pásalo). El hombre no quiso cobrarse la deuda, solo que Crawley actuara de forma similar con otra persona.

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Crawley estaba tan agradecido que decidió hacerse una foto con él y compartirlo en su Facebook. ¡No pierdas la historia en primera persona!

Traducción: Hoy me ha sucedido algo increíble....Por favor, lee, mira las fotos y comparte este post... Normalmente no experimentas este tipo de cosas, pero siempre oyes en ves un post de Facebook sobre algo parecido. Hoy me ha pasado a mi, así que por favor, comparte mi post para ayudar a difundir la palabra de la caridad y de darse a los demás. A las 06:20 de la mañana estaba en la gasolinera, llené el depósito con diésel, un bidón con gasolina, entré en la tienda, cogí dos cafés helados Dare, por supuesto, y fui a pagarlo todo. Había un hombre delante de mi que cogió un café normal que pagó y se fue. La noche anterior transferí todo mi dinero a una nueva cuenta de banco, y cunado fui a la caja me di cuenta de que aún no tenía la nueva tarjeta. Intenté usar la tarjeta de la cuenta conjunta para pagar, pero no pude porque me había olvidado del número PIN. Busqué a través de la app del banco que tenía en el Iphone cómo podía resetear mi PIN, pero no pude hacerlo. Mi perro ladraba salvajemente, tenía que ir al trabajo y estaba empezando a enloquecer. El hombre que estaba delante de mi volvió. “¿Necesitas dinero?” Le contesté: “¡no, no, no, solo que no puedo recordar mi número de PIN!” Él continuó: “Está bien”. No estaba muy seguro de lo que quería decir, pero me rodeó y fue en dirección a la caja. Al segundo me di cuenta y le dije: “¡No, no, por favor, está bien!, ¡tengo el dinero, es solo que no puedo recordar mi número PIN!”.  La cajera estaba tan atónita como yo. Él dijo: “Este es un país libre, ¿no es así? Puedo ayudar a un hermano, ¿verdad? La cajera dijo: “No puedo hacer nada sin su (mi) permiso”. Estaba completamente pasmado, no lo podía creer, ¡era un total de 110 dólares! Es una suma nada despreciable. Continuamente me decía que estaba bien, y después de haber acabado con todas las opciones, lo acepté con agradecimiento. Nada más aceptar, le dije: “Por favor, compañero, dame tu teléfono para contactarte y te lo pago inmediatamente. Por favor, ¿puedes escribirme tu número de teléfono? La cajera le dio el recibo, un boli y escribió el número. Luego la dobló y me la dio”. Con grandes cantidades de agradecimiento y muy abrumado le dije: “por favor, hazte una foto conmigo”. Respondió: “¡Claro!” Entonces se fue y me dijo: ¡que tengas un buen día!” Me di la vuelta hacia la cajera y ella me dijo “¡bueno, esto no pasa todos los días!” Le dije que estaba completamente abrumado y me respondió: “hoy es tu día de suerte”. Me di la vuelta para irme y él ya se había ido. Fui fuera y no pude verle por ningún lado. Abrí el recibo para ver su nombre y su número, y la foto lo dice todo... Por favor, sed buena gente y recordad que no se trata de quedar bien con los vecinos, tener la casa más grande, el coche más caro, la cuenta con más dinero, sino de trabajar el uno por el otro ya que, después de todo, ¿qué es el dinero comparado con la calidad del ser humano?  

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