Imagina comer solo comida basura. Una dieta que consista en dos Big Macs, 20 Nuggets, y dos galletas de chocolate para comer. La merienda no creáis que era mucho más light, ya que consistía en entre 6 y 8 donuts y un café. Para cenar solía ser lo mismo que a la hora de comer. Con esta dieta “tan variada” nuestro protagonista llegó a pesar 200 kilos. Además se pasaba el día sentado, puesto que trabaja conduciendo limusinas. Con este estilo de vida no era de extrañar que decidiera cambiarlo…

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Actualmente tras perder un tercio de su peso y dejar su trabajo, está intentando convertirse en entrenador personal. El cambio de vida se produjo cuando un día sus piernas pasaron a tener un color negro y ya le costaba andar hasta con un bastón pese a solo tener 46 años. Su pérdida de peso comenzó después de conocer Chris Cope, un atleta UFC, al que a día de hoy considera como a un hermano. Su entrenamiento dura dos horas y consiste en cardio y levantamiento de pesas.

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Tras tres años de cambio ahora se encuentra más centrado que nunca. Afirma que: “ya no vivo para comer, yo ahora como para vivir. No tengo tiempo para ser molestado con una esposa o hijos a los 45 tengo que empezar de nuevo. Todos los días para mí son una bendición.”

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