Se llama Hincapié Ramírez, pero se le conoce como Kalaca Skull. Es un tatuador colombiano de 22 años procedente de Cartago, al norte del Valle del Cauca. Ramírez decidió amputarse la nariz y las orejas para parecerse a una calavera.

"Amo las calaveras. Desde muy pequeño me gusta tener comunicación con ellas. Me gusta el mundo alocado, causar pánico a la gente que la da miedo la muerte", confiesa el joven.

Toda su transformación empezó a los 12 años, cuando murió su madre. "Yo respetaba mucho a mi madre a la hora de tatuarme, de hacerme modificaciones. Llegué a un acuerdo con ella de que hasta que no cumpliera los 18 no podía tatuarme. Sin embargo mi madre murió cuando yo tenía 12 años y ahí empezó mi vida loca".

Ramírez se hizo implantes en los pómulos, tiene pigmentación ocular y lengua bífida. Hoy en día sigue modificando su cuerpo para cumplir su objetivo: ser una auténtica calavera. "Yo pienso que la muerte es mi propia hermana, que se mantiene detrás de mí".