Øyvind Kolås ha difundido una nueva ilusión óptica en redes sociales. Esto deriva de la ilusión Munker que explica que la percepción del color está en relación y se ve afectada por el contexto que rodea a la imagen.

Las imágenes se ven en color pero, realmente, son en blanco y negro. Se les superpone una cuadrícula con varias tonalidades de color para que el cerebro termine rellenando el resto de la imagen. Las cuadrículas hacen que la fotografía se perciba como si fuera una a color cuando realmente está en escala de grises.

Con los tuits que ha publicado, Øyvind Kolås explica el funcionamiento de esta ilusión y comenta que funciona mejor cuando la fotografía se ve reducida, sin abrir la imagen y/o expandirla o se ve alejada. El relleno de color se forma tanto con la cuadrícula como con líneas verticales, horizontales, diagonales y con puntos de color. El resultado final es idéntico porque el cerebro responde de la misma forma a las distintas maneras de presentar el color en la imagen.

 

 

El propio Øyvind Kolås ha subido un vídeo a YouTube para complementar esta nueva ilusión con un pequeño corto de animación en blanco y negro. En esta pieza, el artista superpone una cuadrícula con los colores que quiere que el cerebro use para rellenar la imagen, coloreando así el corto.

 

Al ver que la ilusión óptica se convirtió en viral en las redes sociales, terminó dándole un nombre propio: Color Assimilation Grid Illusion.

Otra versión de este mismo efecto visual se popularizó en junio por parte de David Novick. La base esta vez se centra en una serie de esferas en escala de grises que son atravesadas por distintas líneas horizontales de diferentes colores. Esto hará que las bolas se vean de un color o de otro, dependiendo de qué línea la atraviesa, aunque todas sean del mismo color: