Un hilo en Twitter sobre uno de los lugares más peligrosos del mundo se ha vuelto viral. Se trata de una publicación de la tuitera y youtuber @Azul_Mistico que realiza hilos sobre curiosidades del mundo. En este caso, relata la fascinante historia de la tribu de Sentinel del Norte.

 

La isla de Sentinel del Norte está situada en el Golfo de Bengala, concretamente en el mar de Burma y pertenece al archipiélago de las Islas Andamán, propiedad de la India. Con tan solo 60km2 se trata de un paraíso con una vegetación exuberante y unas playas de agua cristalina. Sin embargo, Sentinel del Norte cuenta con una de las tribus más violentas del mundo, los sentineleses.

Los primeros indicios de su existencia se tuvieron en 1771 pero no fue hasta 1867 que nadie piso esta enigmática tierra. Se debió al naufragio de un buque mercante indio del cual sobrevivieron 106 supervivientes que pudieron nadar hasta la costa. Una vez allí, tras un tiempo observándoles, los sentineleses empezaron a matarlos con flechas y lanzas. El capitán del barco consiguió escapar y llamar la atención de una naviera británica. Fue entonces cuando decidieron declarar la isla colonia británica.

El siguiente contacto no fue hasta 1880 cuando una expedición liderada por el capitán Portman logró adentrarse en la isla. Durante su viaje apenas encontraron población salvo 6 sentineleses a los que secuestraron. A raíz del contacto, los más veteranos enfermaron y murieron, pero a los niños los devolvió tiempo después. Sin embargo, la rabia había anidado en la tribu sentinelés que entendió a partir de entonces como hostil cualquier visita exterior. A raíz de este hecho se cree que deriva su actual actitud hacia los extranjeros.

Su violencia ha hecho que la India prohíba los viajes a la isla y que, quien quiera ir, lo haga bajo su responsabilidad. Muchas ansias de curiosidad han acabado en tragedia y han creado el misterio sobre la isla. Es el caso de lo que sucedió con John Allen Chau, un pastor evangélico de Alabama al que los sentinelenses mataron, lo que desató su repercusión internacional. El religioso estaba convencido de que se trataban de criaturas del diablo y había que evangelizarlos. Con este propósito acudió a la isla hasta en tres ocasiones. En la segunda le dispararon con flechas y una de ellas impacto en la Biblia que lo salvó, pero no fue hasta la tercera cuando los pescadores que lo habían llevado lo encontraron muerto enterrado en la arena.