¿Sabéis esa sensación de estar en el momento adecuado y en el lugar adecuado? Pues eso mismo sucedió en Glasgow, Escocia, la noche del sábado pasado en la calle St. Vincent, donde un grupo de completos desconocidos se fueron sumando a una fiesta improvisada en la que la gente bailaba y se divertía al son de la caja de música de un hombre.

 

Cuatro gatos empiezan haciendo el tonto en la calle y la gente se contagia de su espíritu fiestero. Dan ganas de haber estado por allí para haberse unido a la fiesta.