Esta semana me crucé en mi Timeline con este tuit

 

Un invento espectacular que viene a revolucionar el mundo de la acampada. Una tienda de campaña…que flota. En seguida la gente en twitter empezó a ver los inconvenientes de ponerte a dormir en medio de una corriente. Como las ramas en medio del río. O los osos. O las cascadas. O los cocodrilos. O los pinchazos . O …

Sin embargo ahora tengo la necesidad imperiosa de tener una. De pasar la noche surcando la península y despertarme a varias decenas de kilómetros de mi coche. Ya me han convencido de que eso sería insano y potencialmente peligroso. Así que tendré que conformarme con otro tipo de tiendas. Tiendas que existen de verdad como

 

El Pause Pod es una cápsula de aislamiento y relajación que…bueno. Seamos honestos. Es una tienda de campaña enana y con extensiones. Los creadores aseguran que sirve para sacártela en la oficina y descansar un poco. Claro que sí. Qué jefe de nuestra geografía española no aprobaría que sacases este invento en medio de la sala del café. Es más, si lo sacas en Malasaña es posible que lo acabes alquilando como habitación por 1.000 euritos al mes.

Algo menos te podrías sacar alquilando el Jakpak. Una tienda…portátil. Se convierte en chaqueta y así puedes ir cargado todo el día con una cosa incómoda para acabar durmiendo ASÍ DE BIEN

 

También es una buena idea acampar en una Bubble Tent. Una burbuja transparente hinchable. Tiene todo lo que me gusta… La comodidad de dormir en una colchoneta de esas que guardas para cuando vienen tus cuñados, la ventaja de carecer de intimidad en el interior de tu habitáculo y la agradable sensación de acampar en el interior de una lupa fulminado por el primer rayo de sol que aparezca a las siete de la mañana destruyendo todas tus posibilidades de descanso.

 

Vamos, que me voy de acampada fijo. Decidido.