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"Respeto los Derechos Humanos mayormente"

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La jueza que representará a España en el Tribunal de Derechos Humanos vincula homosexualidad con enfermedades en entrevistas y libros publicados. También aboga por "terapias psicológico-psiquiátricas" para los colectivos trans. La entrebestiamos en exclusiva para Lío Pardo.

Gerardo: Buenos días, señora jueza, la primera pregunta tiene que ser directa: ¿respeta usted los Derechos Humanos?

Jueza: Mayormente, por supuesto.

Gerardo: ¿Cómo que mayormente?

Jueza: ¿No sabes lo que significa mayormente, cariño?

Gerardo: Sí, claro que lo sé, pero, ¿se pueden respetar los Derechos Humanos “mayormente”?

Jueza: Te voy a contar una historia. A mi abuelo le gustaba muchísimo la tortilla de patatas. La adoraba. Él, pasando un día de campo con una tortilla de patatas por delante y un mendrugo de pan, era una persona feliz. Si te despistabas se la podía comer entera de una sentada. Pero eso sí, no le metas cebolla, porque te la podía escupir a la cara y soltarte dos hostias. Y a la mierda el día de campo, por supuesto. ¿Podríamos decir que mi abuelo era un amante de la tortilla o lo pondríamos en duda porque al hombre no le gustase la cebolla?

Gerardo: A ver si lo he entendido. La tortilla de patatas serían los Derechos Humanos y la cebolla serían…

Jueza: Los maricones, correcto.

Gerardo: Pero señora jueza…

Jueza: Ni pero ni pera, a mí ponme por delante un negro, un moro, un chino… me da igual, los quiero a todos, el racismo es la mierda. ¡Puaj! Ponme por delante un pobre tirado en la calle lleno de mierda, una mujer explotada sexualmente, un refugiado… ¡Me los como a besos! Me encanta esa gente. Le doy like en Facebook a todo lo que tenga que ver con desgracias. De eso la prensa no habla, eso no lo han investigado porque no vende. Refugees welcome, cariño. Los quiero a todos. Pero eso sí, no me digas que no es chocante que un refugiado, un señor que llega huyendo de la guerra, te empiece a hablar como una loca de Chueca. A mí me parece bastante chocante, qué quieres que te diga. Ese tío necesitaría urgentemente que lo viera un médico.

Gerardo: Pero vamos a ver, cómo puede ser que quien va a entrar al Tribunal de Derechos…

Jueza: No, no, no vamos a ver nada porque no hay nada que ver, cariño. ¿Tú qué eres, homosexual?

Gerardo: No tengo por qué responderle a eso.

Jueza: Maricón, lo sabía.

Gerardo: No, no soy homosexual, pero ¿qué tiene eso que ver? Sólo me parece increíble que una jueza del Tribunal de Derechos Humanos, tenga ramalazos homófobos y tenga la misma opinión sobre la transexualidad que el autobús de Hazte Oír.

Jueza: Pero vamos a ver, ¿tú cómo te imaginas el Tribunal de Derechos Humanos? ¿Como una película de Disney?

Gerardo: Explíquese.

Jueza: Dieter es un excelente juez alemán y bellísima persona que lleva trabajando en el Tribunal 20 años. Bien, pues a Dieter no le pongas por delante un judío, que es que arde Troya, es cosa genética imaginamos. “Conoce, Dieter, conoce”, le tuvimos que decir el otro día en una quedada, porque nos contaba que le pusieron por delante el caso de un judío y claro, angelito mío, casi le da algo y monta un campo de exterminio. Coño, pues si sabes cómo se pone Dieter con esa gente, dale un caso de un buen genocidio en África, que los africanos le encantan y dame a mí al judío, joder, que me caen estupendamente esa gente. Es cuestión de organizarse. Y bueno, para qué te voy a hablar de Gudrun. Gudrun es una mujer de bandera. Alta, guapísima, joven, tres carreras, sueca, de la cuna del civismo. Bueno, pues si te digo cómo se pone cuando ve un vagabundo tirado en la calle no te lo crees. El otro día tuvimos que pararla porque le metía fuego a uno, con esto te lo digo todo. Tiene mucho pronto la mujer. ¿Tener pronto es no respetar los Derechos Humanos?

Gerardo: Ya me está usted poniendo en la duda, la verdad…

Jueza: Cada uno tenemos nuestras cositas. Lo importante es que nos respetemos los unos a los otros, respetemos al que diferente y hablando de mi caso en concreto, que nos dejemos de mariconadas.

Gerardo: Puede ser. Igual se ha sacado un poco de quicio todo este asunto.

Jueza: Totalmente, cariño. Y ahora, si me permites, te voy a ir dejando, que estos papeles para jueza del Tribunal de Derechos Humanos no se entregan solos. Y mírate lo de esa manita, que la dejas muy tonta cuando te quedas pensativo.

Gerardo: Disculpe señoría.

Jueza: Puede usted levantarse. Quítese de mi vista antes de que lo encierre por amanerado. Y corra como un hombre, que mira qué carreritas se pega… ¡Corre Forest, corre! Dice que no lo es… já.

Gerardo Tecé | Madrid | 28/02/2018

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