Liopardo

Liopardo

Pedro, Messi, Borbón y otras evasiones del montón

Pedro, Messi, Borbón y otras evasiones del montón
Imagen no disponible
Imagen no disponible | Montaje
Aeropuerto Internacional de Tocumen (Panamá). Pedro Almodóvar, Lionel Messi y Pilar de Borbón esperan en la cinta a que lleguen sus maletas después de un largo viaje. Almodóvar: Ay, chocho, tengo las piernas como Rambo, no me las noto. Pedro Almodóvar, camisa hawaiana y gafas de sol, se agacha para palparse las piernas mientras maldice la estrechez de los aviones. Pilar de Borbón: Eso son las varices. Pilar de Borbón, vestida elegantemente de colores oscuros, con un peinado voluminoso y gafas de sol con acabados dorados, saluda agitando la mano a un grupo de operarios del aeropuerto que pasan ante ellos empujando unos carros. Almodóvar: ¿Qué varices ni qué niño muerto, chocho? Eso son los aviones, que los hacen pequeños para ahorrar. Yo por eso, en los amantes pasajeros, ¿la viste? Pilar de Borbón: Claro, en casa siempre se ha visto mucho cine español. Pilar de Borbón agita ahora la mano saludando a un grupo de japoneses que llegan a la cinta de las maletas. Almodóvar: Ay hijaputa, no dejas de ser borbona ni por un momento. Deja quieta la manita. Bueno, pues si viste los amantes pasajeros ya sabes que el avión que mandé a construir, un millón de euros me costó la broma, era bien grande. Como tiene que ser un avión. Un avión bien hermoso. Porque el avión representaba, como entendió todo el mundo menos Boyero, una gran vagina. Pilar de Borbón: ¿Una vagina? Me dejas muerta. Almodóvar: Como te lo cuento, chocho. Oye, ve a avisar al niño, que está ahí mirando como un bobo las luces de la máquina expendedora y se nos va a perder. Y dile que venga, que van a salir ya mismo los bultos. Dos minutos más tarde, Pilar de Borbón y Leo Messi, vestido con la segunda equipación del chándal del Barça, aparecen caminando hacia la cinta de las maletas. Pilar de Borbón le abre al balón de oro un paquete de pastelitos panteras rosas que le ha ayudado a liberar de la máquina expendedora. El astro argentino sonríe cuando Pilar de Borbón le entrega el envoltorio ya abierto. A lo lejos Pedro Almodóvar agita los brazos con gran enfado. Almodóvar: He tenido que sacar mis maletas, las tuyas y las del niño, que encima no tienen ruedas, con la espalda como la tengo, chocho, que te vengo contando todo el viaje lo de la ciática y tú ni caso, malaperra. No vuelvo a viajar con vosotros. Messi: Más te vale cargarme las maletas o te cago a golpes, viejo. Almodóvar: ¿Pero tú te crees el mocoso este la lengua que tiene? Que tú tendrás tus premios de garrulos del fútbol pero yo tengo un Oscar de la academia norteamericana. Messi: La concha tu madre, loco. Pilar de Borbón: De colegio público seguro. Almodóvar: Qué legua se gastan la criaturitas del fútbol. Messi: Montáte aquí y pedaleá –Messi eleva su dedo corazón. Pilar de Borbón: Lo que tiene que aguantar una a estas alturas de la vida. Messi: Por mí todo bien, viejitos –Messi le da un bocado al pastelito y se pone muy serio con actitud corporal de ir a lanzar un libre directo- si tenés problemas conmigo, yo por mi cuenta y vos por la vuestra, todo bien, ya os enseñará otro a montar una sociedad offshore. Almodóvar: No, hijo no, ya que hemos llegado hasta aquí no vamos a separarnos. Agarra ahí Pili y arranca, vamos a cargar esto hasta el taxi. Entre los dos podemos. Pilar de Borbón: Que no digas lo de podemos. Almodóvar: Ay, cállate ya, viejachocha. Messi: Calladitos ya los dos y cuando lleguemos al banco yo hablo, que sois capaces de mandarlo todo al orto.

Gerardo Tecé | Madrid | 27/02/2018

Los mas vistos

Más noticias

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar, recoger datos estadísticos y mostrarle publicidad relevante. Si continúa navegando, está aceptando su uso. Puede obtener más información o cambiar la configuración en política de cookies.