Liopardo

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Oda al Paint

Oda al Paint
Una de las funciones de Paint
Una de las funciones de Paint | Windows
Soy de la generación de niños que echaba las tardes más aburridas del verano pintando una libreta de cuadritos con unas ceras de colores. Mira, mamá. ¿Eso qué es, hijo? Un pescado. Muy bien, ahora dibuja un gato. Mira, mamá. Muy bonito el gato. No, es otro pescado, mamá. Muy bien, hijo (resoplido y movimiento negando con la cabeza). Si a un niño de última generación, de esos que nacen ahora con wifi en el cordón umbilical, le pones delante una libreta de cuadritos y unas ceras -si no se asusta y sale corriendo como un cervatillo- probablemente empezará a olerlo todo mientras da vueltas en círculo alrededor que aquello, con un palo en la mano, por si la cosa ataca. Entre una generación y la otra no ha habido un escalón gigantesco en el que todo cambiara, sino una suave transición, una rampita fácil de subir. Y esa transición es, efectivamente, el puto Paint. Un invento moderado, a mitad de camino entre el dibujo de un pescado en la libreta de cuadritos y las composiciones en 3D, en las que uno no sabe distinguir si algo es realidad o no. Un invento que, según se anuncia, dejará de instalarse en los próximos sistemas operativos. Bill Gates, ¿tú estás seguro de lo que estás haciendo? Si Windows te ha convertido en el tío más rico del mundo no es porque sea el mejor invento de la humanidad, ni el más sofisticado, sino porque Windows, con su Paint dentro, es tan cutre como lo somos los que te hemos hecho rico. ¿No te estarás flipando? ¿Qué quieres? ¿Programitas para que cualquiera podamos hacer una puta película de Pixar en un rato desde el trabajo? Nos estás sobrevalorando, flipao, y te estás equivocando con lo del Paint. Los usuarios de Windows somos unos cafres tecnológicos. Si no, usaríamos un sistema operativo libre, como la gente que sabe, no esta cosa tuya. Y a los cafres tecnológicos nos tienes que dar tecnología para cafres. Esto no te lo enseña ningún gurú en las charlas TED, pero es así. No lo toques. No toques el Paint. Sabemos dónde vives. Cuando pinchamos en el horrible loguito de Windows, no queremos que se nos despliegue el Photoshop o el puto Call of Duty: queremos el Paint, el buscaminas y el bloc de notas. No te salgas de ahí. No le eches chorizo a la paella, desgraciado. Me gusta la tecnología punky. Me gusta tener que recortar las cabezas en un cuadrado e insertar ese cuadrado en otro cuerpo y que se note que está mal hecho. ¿Te hace eso el puto Photoshop con sus engreídas capas? No, no te lo hace. O sí, seguro que será capaz de hacerlo, pero no será lo mismo. Me gusta que al ampliar una foto se me pixele y que al disminuirla (como va a disminuir tu cuenta corriente si quitas el Paint) se me pixele también. Hay muchos programas de tratamiento de imagen, pero ninguno que se pixele siempre, hagas lo que hagas. Coño, Bill, diferénciate de la competencia. Eso sí te lo dicen en las charlas TED. ¡Tienes un producto que pinta en modo grafiti, por el amor de dios! ¡Respétalo! Un producto gracias al cual, millones de adolescentes que de niños dibujaban pescados en libretas de cuadritos, aprendieron tecnología, vale, dibujando pollas en un ordenador, pero tecnología al fin y al cabo. Bill, respeta las tradiciones tecnológicas. Bill, repiénsate esto. Bill, no quites el Paint. Bill, sabemos donde vives.
Gerardo Tecé | Madrid
| 27/02/2018

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