Liopardo

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Entrevista a un fan de Narcos

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Juan Pedro García López, natural de Alcázar de San Juan (Ciudad Real), tiene 22 años. Camisa beige por dentro de los pantalones vaqueros y zapatos marrones, este estudiante de Económicas es un gran fan de la serie que narra la historia de uno de los mayores capos de la droga, el colombiano Pablo Escobar. Contactamos días atrás con Juan Pedro en un foro de fans de la serie en Internet y quedamos con él en la cafetería de su facultad para intentar entender el éxito de la serie de moda. Pido una botella de agua. Juan Pedro pide un café, mientras le explica al encargado de la cafetería que sabe dónde vive su familia. Este le pregunta a Juan Pedro si son del mismo barrio, a lo que el estudiante responde murmurando entre dientes. Gerardo: Buenos días, Juan Pedro. Gracias por sacar un rato entre clase y clase. ¿Cómo un joven como tú llega a apasionarse tanto por… Juanpe: Soy Juan Pedro Garsía Lópes y es así como quiero que me llamen, hijueputas. Gerardo: Mmmm… Puede ser un poco largo llamarte por tus dos nombres y tus dos apellidos cada vez que nos dirijamos a ti, Juan Pedro. Juanpe: He dicho y lo repito: Juan Pedro Garsía Lópes, malparido -Juanpe, así lo llamaremos, se levanta la camisa por la parte trasera y nos enseña algo que resulta ser a simple vista un estuche de rotuladores. Gerardo: Está bien. Veo que el personaje te ha tocado la fibra, porque ese acento tan forzado que tienes es más de la parte de la región de Antioquía en Colombia que de la zona de Alcázar de San Juan, de donde tú vienes. ¿Me equivoco? Juanpe: No se equivoca, señor, mi mamá me nasió allí en Alcásar de San Juan, ¿si o no?, y es allí donde quiero morir. Pero antes que yo morirán todos esos hijueputas gonorrea y sus familias. Gerardo: Y dale… A ver, Juan Pedro, ¿quién tiene que morir? ¿Qué carajo te pasa? –agarro a Juanpe de la solapa de la camisa y antes de que desenfunde el estuche de rotuladores le arreo una hostia con la palma de la mano abierta y le pido que se tranquilice. Juanpe: Discúlpeme, patrón. Gerardo: Escúchame bien, Juan Pedro, mírame a la cara –sigo agarrando a Juanpe de la solapa- yo no soy patrón ni hostias, ni tú eres un narco, ni esto es la Colombia de los años 80. Esto es la puta facultad de empresariales. Mira a tu alrededor. Juanpe: Tiene rasón, don Pablo. Gerardo: Juanpe, deja eso ya –le arreo otra hostia a mano abierta y parece que ya empieza a reaccionar. Me pide unos segundos para ir al baño y echarse agua en la cara. Le hago prometer que no le ofrecerá a nadie plata o plomo de camino al baño y me asegura que se portará bien. Juanpe vuelve cabizbajo y se sienta para acabar con lo que habíamos empezado. Gerardo: ¿Qué os ocurre a ti y al resto de fans de la serie? ¿Cómo puede ser que lleguéis a ese estado? Juanpe: Si le digo la verdad –Juanpe nos muestra por primera vez su acento manchego- no sé cómo me ha pasado. En el capítulo 1 no entendía nada, incluso me molestaba esa forma de hablar. Con los siguientes uno se va acostumbrando y cuando se quiere dar cuenta le está ofreciendo a su propia madre plata o plomo. Gerardo: ¿Le has dado a elegir entre plata o plomo a tu propia madre, Juanpe? Juanpe: Así es. –Juanpe agacha la cabeza y nos lo explica-. El otro día en una comida familiar. Gerardo: Por dios, chaval. ¿Cómo puede caerse tan bajo? Juanpe: Ya lo sé, ya lo sé –Juanpe solloza- Supongo que uno empieza a sentirse poderoso con esa forma de hablar. Es como una coraza para protegerte, ¿sabes? A uno empiezan a respetarlo. Quienes antes se reían de ti, te escuchan decir lo de gonorrea y te temen. Es una droga. Y yo supongo que me he enganchado. Gerardo: Hay solución, Juanpe, no desesperes, podrás salir –le doy un abrazo a Juanpe, que llora desconsolado en mi hombro. Juanpe: Gracias, Gerardo. Gerardo: Mucho ánimo. Venga, vuelve a clase, que invito al café. Y recuerda siempre que eres Juan Pedro, un chico de Ciudad Real que no necesita hablar como un capo colombiano de la droga para que lo respeten. Cuando el encargado de la cafetería se acerca con la cuenta le susurro al oído “usted nos va a invitar a ese cafetito y esa botellita de agua si no quiere que su familia corra peligro, verdad, parce? La entrevista nos salió gratis.

Gerardo Tecé | Madrid | 27/02/2018

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