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Entrevista a la Virgen del Rocío, nueva ministra de Sanidad

Entrevista a la Virgen del Rocío, nueva ministra de Sanidad
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Fátima Báñez, ministra de Empleo y Seguridad Social asume también el ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad en sustitución del dimitido Alfonso Alonso, que se centrará en las próximas elecciones en Euskadi. Nunca la Virgen del Rocío, ni siquiera en temporada alta de romería, tuvo tanto trabajo. En Lío Pardo tenemos el placer de entrevistar a “La Blanca Paloma” y charlar con ella sobre lo divino, sobre lo humano y sobre el ingente trabajo ministerial que se le viene encima. Gerardo: Buenos días. No sé cómo dirigirme a usted. Virgen del Rocío: Rocío a secas está bien, crack. Te sigo en tuiter, ¿sabes? Gerardo: ¡No me diga! Virgen del Rocío: Lo que te digo. Un poco rojales para una advocación mariana como yo, pero a veces tienes tu punto, tengo que decirte. Gerardo: Joder, muchas gracias, ehm… Rocío. Es un honor. ¿Cómo saca tiempo para dirigir el ministerio de trabajo y además estar al tanto de las redes sociales? Virgen del Rocío: ¿A ti te quedaba religión o eras de ética? Las vírgenes hacemos milagros, copón. Gerardo: Ah, es verdad. Hace tanto tiempo de aquellas clases que si le digo la verdad se me había olvidado. Virgen del Rocío: No pasa nada, crack. Gerardo: Bien. Entremos en actualidad. ¿Cómo recibe después de estos años al frente del ministerio de Trabajo este nuevo encargo de Fátima Báñez para dirigir un campo tan complejo como el de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y compaginar ambas labores? ¿Le ha cogido por sorpresa? Virgen del Rocío: Todo esto me ha pillado en la ermita analizando los datos de la EPA del mes de julio. Se me planta aquí Fátima con cara mustia, el velo, el rosario y toda la pesca y le digo, qué pasa, Fátima, hija, que nos están dando para el pelo con la temporalidad, ¿verdad? tú diles que sólo el cielo es eterno. Me dice, vale, pero vengo para otra cosa, Reina de las Marismas. Fátima es muy cumplida y me sigue llamando Reina de las Marismas aunque llevemos ya unos años trabajando juntas. Total, que me suelta de sopetón que tenemos que llevar otro ministerio, y yo, claro, a ver, no me importa echar una mano con lo del paro, si hay que echar la mano yo la echo, aunque sea para contratos de 4 horitas, pero tampoco quiero que me pillen de prima, no sé si me entiendes, que yo tengo otras cosas que hacer y lo de la política lo había pensado como una cosa temporal, no tengo vocación yo de esto. Gerardo: ¿Prima? Virgen del Rocío: Prima, pringada, lila, boba. Que les das la mano y te cogen el brazo. Gerardo: Entiendo. Virgen del Rocío: Total, que le digo que no, que lo de crear puestos de trabajo en chiringuitos mira, mal que bien podemos ir tirando con ello, pero que yo opinaba que para el ministerio de Sanidad mejor buscara a alguien con preparación, que yo una enfermedad te la curo si me pongo, pero una sola y dedicándole toda la tarde. Aquí estamos hablando de un país entero. Por no hablarte de las políticas de prevención, la coordinación de centros ambulatorios y mil hostias más, que son temas que yo no manejo. Yo, cuando te has liado el pifostio y me vienes con un brazo colgando, te hago un apaño, pero para de contar, no sé si me entiendes. Gerardo: Me parece muy responsable su posición. ¿Ha rechazado entonces la propuesta? Virgen del Rocío: No, espérate que te cuente, que la cosa no ha acabado ahí. Le digo que no y se me pone hecha un cristo, aquí con un berrinche de niña de 5 años pataleando aquí delante del altar. Ha creado una situación más violenta que con el salto de la reja. Le digo, pero tranquilízate, Fátima, ¿qué te pasa? Copón, no me digas que no hay otra opción distinta a mí, que hay grandes profesionales con experiencia en gestión que te van saber dirigir el ministerio mejor que yo, que como nos quedemos las dos solas al frente, para diciembre tenemos una epidemia de peste y escorbuto desde Ferrol hasta el Cabo de Gata. Y me responde: mira, o diriges el ministerio o te hago una inspección de trabajo y te cierro la ermita por las humedades. Digo “eh, eh, eh, eh, quieta parada ahí”. Gerardo: ¿La ha amenazado? Virgen del Rocío: Me ha amenazado. Gerardo: ¿Y ha aceptado? Virgen del Rocío: He aceptado, claro. Me dice, pues si no es contigo soy yo sola y con esto chapado. ¿Qué voy a hacer? Es muy devota la mujer, que es una cosa que a veces está bien, pero otras veces es un problema, como todo en la vida. Gerardo: Virgen del amor hermoso. Virgen del Rocío: Tú lo has dicho. Yo ya he avisado a los fieles que han pasado por aquí esta mañana para que se compren latas de conserva, mascarillas y se encierren en el sótano de casa con batería en el móvil hasta que aquí llegue alguien que sepa dirigir esto. Gerardo: Pffffff… Virgen del Rocío: Sí, sí, resopla que no es para menos. Y tú que tienes la cuenta esa de tuiter avisa también, dale difusión al tema si puedes, para que esas pobres criaturitas sepan la que se viene. Gerardo: Lo haré. Me voy preocupado, la verdad. Virgen del Rocío: No es para menos. ¿Qué te vuelves, en coche? Gerardo: Sí. Virgen del Rocío: Pues ni te pongas el cinturón, fíjate lo que te digo, qué más da, para la que se nos viene encima… Gerardo: Muchas gracias, Rocío. Virgen del Rocío: A ti, crack. A ver si nos vemos en otra situación mejor. Gerardo: Eso espero.

Gerardo Tecé | Madrid | 27/02/2018

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