Liopardo

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El hombre que cambió la política

El hombre que cambió la política
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En Anselmo Martínez encontramos un ejemplo de resiliencia y superación personal. En las elecciones autonómicas de 1983, el entonces joven candidato de Centro Democrático y Social (CDS) por Valencia sufrió un durísimo revés electoral. Preguntado tras finalizar el escrutinio por qué le habían parecido los resultados (cero escaños), Anselmo respondió en rueda de prensa “qué coño van a parecerme, si no me ha votado ni mi madre”, lo que supuso su fulminante cese al frente de la dirección regional del partido. Tras meses de profundo estudio y reflexión, Anselmo  llegó a una conclusión: el problema de los resultados fue la sincera lectura postelectoral que realizó de ellos. “Éramos jóvenes y no teníamos experiencia democrática, íbamos a lo loco”, declaró años después en una entrevista a Cambio 16. En los siguientes años Anselmo no se dedicó a lamerse sus heridas, sino a intentar ayudar a quienes como él serían víctimas alguna vez de un descalabro electoral. El ex político de CDS se encerró en su garaje y con bata blanca dedicó 5 años de su vida a trabajar en una máquina que revolucionaría para siempre la lectura de resultados electorales. Mientras Steve Jobs y Bill Gates trabajaban en sus garajes para cambiar para siempre la relación entre el hombre y la tecnología, Anselmo ajustaba tornillos en una máquina que debería hacer de una vez y para siempre más amable la relación del político con el fracaso en las urnas. “No fue un trabajo sencillo, había veces que te faltaba una bisagra, que no podía ser ni pequeña ni grande, sino mediana, y era un sindiós encontrarla. Iba de taller en taller preguntando. Fue duro, pero cuando uno tiene un objetivo claro en la vida, no siente el desaliento”. El sacrificio mereció la pena. Cuando Anselmo finalizó su máquina de lecturas electorales positivas, los partidos políticos de todos los colores se la quitaron de las manos. “No literalmente, porque la máquina es como los ordenadores esos antiguos de la NASA, si la quieren llevar el fin de semana de elecciones a la sede del partido hay que moverla con un tráiler, pero aún sí me la alquilan muchísimo”. No es para menos, porque según nos explica Anselmo las propiedades que ofrece su invento son infinitas. “¿Te presentas en las elecciones y te no te comes un colín? Pues metes los datos y la máquina te saca en papel un informe que te sube el ánimo. Por ejemplo, vamos a probar con Ciudadanos en las elecciones gallegas y vascas. Metes aquí los datos, le das a la palanca roja y ya verás”. Al cabo de unos 5 minutos y después de hacer mucho ruido, la máquina de Anselmo taladra caracteres en un papel que dice: <<HEMOS LOGRADO FACILITAR LA GOBERNABILIDAD>>. “Si hubiera tenido yo esto en mi época hubiera dimitido el tato”, asegura Anselmo. “Vamos a probar con el PSOE, mira”, Anselmo introduce manualmente los datos de las elecciones en la época liderada por Pedro Sánchez. Tras tirar de la palanca y más de diez minutos de funcionamiento, la máquina de Anselmo arroja su veredicto: <<A PESAR DE LA COMPLICADA COYUNTURA POLÍTICA SOMOS LOS MÁS VOTADOS ENTRE QUIENES SE DECLARARON VOTANTES SOCIALISTAS EN LAS PASADAS ELECCIONES>> Hoy día aquel joven candidato de CDS es un satisfecho inventor, decidido a abandonar el anonimato y explicar en su libro ¿Fracaso? Eso sólo es tu opinión, hijo de puta, cómo cambió para siempre el panorama político nacional.

Gerardo Tecé | Madrid | 27/02/2018

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