Liopardo

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Cómo actuar ante un atasco

Cómo actuar ante un atasco
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Llegan las primeras lluvias del otoño y con ellas los atascos en las grandes ciudades. Desde Lío Pardo, con la vocación de servicio público que todo medio serio ha de tener, queremos darle tres consejos básicos que le serán de mucha utilidad para sobrellevar esos desagradables momentos de retención de la mejor manera posible. Consejo nº 1: Pite. En un embotellamiento de un millar de vehículos es habitual que el coche que acaba de llegar al atasco no tenga visibilidad de lo que ocurre en el nudo que provoca la retención un par de kilómetros más adelante. Puede ser un cruce con un semáforo estropeado, tal vez un estrechamiento de la vía por obras, quizá una alcantarilla que rebosa agua enfangada, quién sabe si un vehículo averiado que entorpece la circulación. No lo podemos saber a ciencia cierta pero una cosa tenemos que tener siempre en cuenta: cuando llegamos al embotellamiento debemos comunicarlo, para que, ocurra lo que ocurra ahí adelante, sepan que hemos llegado y que tenemos prisa. Por eso es fundamental que avisemos. Para ello, la industria automovilística diseñó desde el principio de la automoción el sistema de aviso en atasco, también conocido como pito o bocina. Es importante, dada la distancia, que puede llegar a ser de kilómetros, comunicar nuestra prisa con constantes pitos para que sean correctamente escuchados por el resto de vehículos. Si después de sucesivos bocinazos la retención no reaccionase, la DGT recomienda bajar la ventanilla y gritar a los demás atascados su situación personal para que se hagan cargo. Ejemplos: “vamos que no llego” o “yo ya sabía que tenía que tirar hoy por el otro lado”. También da por válido el reglamento de la Dirección General de Tráfico gritar desde la ventanilla mensajes más genéricos y abstractos del tipo “me cago en dios” o “hijos de puta”.

 

Consejo nº 2: Sintonice la radio local para que le confirmen que está usted en un atasco. Si sus pitidos y gritos por la ventanilla no hubieran desatascado la situación, cerciórese de que está usted en un atasco. A veces nos sucede que no va Internet en casa, llamamos a la compañía telefónica y un amable operador nos pregunta: “¿tiene usted encendido el router?”. Bien. En los atascos, como en un mal funcionamiento de la red, debemos estar seguros de lo más básico: ¿realmente estamos en un atasco? Para ello sintonice la emisora local y espere a que acabe la lista de canciones formada por “Zombie” de The Cranberries y el “Devil came to me”, de Dover. Cuando el locutor actualice la información local, si hay un atasco, lo va a decir: “retenciones de X kilómetros en tal punto”. Si usted está en ese punto que el locutor acaba de nombrar, no le quepa duda: está usted en un atasco. Relájese y disfrute de la siguiente canción: “My heart will go on”, de Celine Dion. Imagínese en la proa del Titanic. Si no lo consigue, pite de nuevo, a ver si la cosa mejora.

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Consejo nº 3: Fúmese un cigarro. Fumar mientras se conduce es peligroso, pero a una velocidad de trescientos metros en veinte minutos, esto es, algo menos de 1 km/h, las consecuencias que sufriría en caso de colisión por distraerse con el cigarro, no serían graves. Si ve que la retención, ya verificada por el locutor, va para largo, aproveche y fúmese ese cigarrillo que no le dio tiempo a fumarse en casa después del café. ¿Por qué no? Ya está atrapado en mitad de un millar de coches durante un tiempo que usted desconoce. Dese un gusto. Nada peor podría ya pasarle.

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Gerardo Tecé | Madrid | 27/02/2018

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