Liopardo

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2016, qué hermoso eres

2016, qué hermoso eres
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Qué cachondeíto nos trajimos en 2012 con los mayas, ¿eh? Que si el fin del mundo me pilla mal porque ese día tengo que ir a renovar el DNI; que si pregúntale a los mayas si cojo paraguas o no, que se está nublando; que si quién va a confiar en una civilización conocida por vestir con pantalones elásticos; que si menudos caranchoas son para hablar de fin del mundo sin haber predicho la extinción de su propia civilización… Bien. Pues no fue en 2012, pero 4 años después el mundo está en manos de Donald Trump y Vladimir Putin, acompañados por colegas como Kim Jong-Un o tal vez, en breve, Marine Le Pen. Todos ellos en despachos con vistas a la bomba atómica. “¡Bum! En vuestra puta cara, pringaos”, dirá desde debajo de los restos arqueológicos algún maya del que nos habíamos cachondeado con fuerza hace unos años. En 2016 el ser humano ha entrado en un estado de domingo de resaca permanente. En algún momento de la Nochevieja del año pasado nos echaron ron negrita con coca-cola y burundanga en el alma y tenemos el mundo que, como dicen las madres, huele a cerrado y a bodega. Tirados en el sofá con dolor de cabeza, pasando de todo o tomando decisiones con el culo. El 2016 ha sido año de guerras y atentados. En 2016 hemos pasado de quienes huían de esas guerras y esos atentados como Bisbal de Chenoa. Los hemos metido en campos de concentración y para colmo Roberto Benigni está sin ganas de hacer la segunda parte de La Vida Es Bella. En 2016 la única consulta que salió bien fue la de la Feria de Abril. El resto ya sabemos. Cómo va a salir el Brexit, loco, con lo que les gusta venir a Benalmádena y a Magaluf a esta gente, eso es imposible, decíamos y el Brexit salió. Luego vino Colombia, que después de décadas de violencia iba por fin a sellar la paz interna; el NO a aquello parecía más difícil que escucharle una buena imitación de Pablo Escobar Malparido a un fan de Narcos; pero el NO a la paz, ganó. Luego vinieron las elecciones norteamericanas y aunque lo de Trump parecía la broma del Chikilicuatre llevada al extremo, ya nadie se sorprendió cuando el hombre de color naranja se convirtió en el tío más poderoso del planeta. Si ahora mismo nos preguntasen si queremos extinguirnos y darle la razón a los mayas, gana el SÍ, sin duda. Y de paliza. Lo más parecido a un líder mundial con dos dedos de frente que nos queda se hace llamar Francisco sin ser su nombre real y le reza a su amigo imaginario. Ese es el plan que traemos. En España empezábamos 2016 con ganas de regenerar la política, y Rajoy no para de regenerarla. Regeneró a Albert yo nunca nunca Rivera y luego al PSOE del No es No. A Podemos lo está regenerando dándoles wifi para el twitter y Pedro Sánchez está tirado en alguna gasolinera de Albacete. Mohammed Alí, Fidel Castro, Rita Barberá... En 2016 ha muerto gente que nunca antes lo había hecho. Sobre todo, estrellas de la música. Este año ha sido para ellas deporte de riesgo. El año se acaba y como en cada resaca, pensamos que mañana estaremos mejor. A ver si llega ya 2017. Como nosotros, Paul McCartney, Elton John y Mick Jagger no ven la hora de que lleguen las campanadas.

Gerardo Tecé | Madrid | 27/02/2018

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