Ciega, con heridas de diecisiete disparos, la oreja cortada, mandíbula rota y embarazada. Así fue como dejaron a Maggie en las calles del Líbano atada a una caja.

Gracias a la ayuda de la protectora Wild At Heart Foundation y de Kasey Carlin lograron rescatar y transportar a Maggie a Brighton, Inglaterra, donde vive ahora junto a su nueva dueña, Kasey Carlin, y su hermana Mishka, una Alaskan Klee Kai.

La dueña de Maggie creó una cuenta de Instagram para mostrar la evolución de la perrita y, a su vez, intentar concienciar sobre la situación de otros perros que han sido víctimas del maltrato animal.

Un año después más de 100.000 seguidores que siguen las aventuras de Maggie junto a Mishka y su nueva dueña, Kasey Carlin.

Pero Maggie no es solamente una ‘instagramer’, no. También se ha convertido en una perrita con la que realizar terapia canina en Underdog Dog & Child Charity, donde quieren conectar a los niños con los perros para crear un futuro compasivo para todos, como dicen en su perfil de Instagram.

La historia de Maggie es una historia de superación y un ejemplo de lo necesario que es la adopción para que ningún animal se tenga que encontrar de nuevo en la situación de abandono y maltrato que vivió ella.

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