Tommy ha celebrado sus 121 años de edad y, al hacerlo, se ha convertido en la mascota más vieja del mundo. Nació en el 1898 y ha formado parte de la familia Floris desde el 1909. La abuela de Sheila Floris, su actual dueña, compró a la tortuga cuando tenía ya once años por una libra (1,10€).

Sheila y Tommy han vivido juntos desde que la mujer era una niña y ha comentado que jamás ha tenido que llevarla al veterinario porque la tortuga sigue en perfecto estado de salud a pesar de su edad.

"Tenía cinco años cuando Tommy se unió a la familia. Mi primer recuerdo de ella es en el jardín de mis padres. Era encantadora y la recuerdo corriendo alrededor del jardín, era bastante rápida. Es muy especial, es una superviviente", estas fueron las palabras de Sheila refiriéndose a Tommy.

La causa de la longevidad de Tommy puede ser gracias a la dieta tan sana que sigue a base de la hierba del jardín y por el amor y cuidado que sus dueños le han regalado estos 121 años.

Tommy es una tortuga mediterránea en peligro de extinción que llegó a la familia de Sheila gracias a la abuela de esta, Margaret Cloonan. Fue ella la que llamó al animal Tommy pensando que era un macho pero descubrieron que era una hembra cuando empezó a poner huevos.

"Los huevos estaban vacíos pero todos nos quedamos bastante sorprendidos, pensábamos que era un chico. Y ya era demasiado tarde como para cambiarle el nombre", cuenta Sheila al respecto.

Aunque en los años 70 muchas tortugas murieron Tommy consiguió sobrevivir gracias a los cuidados de la madre de Sheila, ya que esta le cuidaba con mucho cuidado y cariño. "Es un miembro más de la familia, como una duquesa, todos hemos crecido con ella".

Y, aunque Tommy hiberna durante seis meses del año, siempre termina despertándose el uno de abril, cumpleaños de la madre de Sheila.

Sheila cuenta que tener a Tommy de mascota es mucho más barato que tener a otro animal porque ella se cuida a sí misma. Se come la hierba del jardín e hiberna bajo el suelo.

La dueña de Tommy todavía cree que puede vivir unos 50 años más, hasta llegar a tener incluso 170 años. "Tommy todavía me hace reír cuando corre alrededor del jardín, y si voy fuera y le llamó viene a por mí. El futuro de Tommy es bueno porque tiene gente a su alrededor que le quiere y es muy protectora con ella", cuenta Sheila.

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