Un golden retriever pesaba unos 78 kilos, su dueño lo veía como un estorbo y lo llevó al veterinario para deshacerse de él. Sin embargo, en vez de seguir las indicaciones del dueño de Kai, el veterinario decidió darle una segunda oportunidad al perro.

Para conseguir ayudar a Kai contactó con Misfits of Alberta Animal Rescue, una protectora de animales del condado de Parkland, Canadá. Esta asociación se ha encargado de encontrarle una nueva casa de acogida a Kai para ayudarle con su problema de sobrepeso.

La nueva dueña de Kai es Pam Heggie y ha sido la encargada de ayudar al perro en su recuperación. Cuando Pam lo conoció, el perro era igual de grande que una mesa. Para entrar a la casa de Pam, el perro tenía que subir unos pequeños escalones y la primera vez tardó unos 20 minutos en conseguirlo.

Tras un año de duro entrenamiento y una dieta muy rígida, Kai ha conseguido perder 45 kilos, teniendo así el peso normal de un golden retriever adulto: 33 kilos. Después del año que convivió con el perro, Pam Heggie decidió finalmente adoptarle porque, en un principio, solamente iba a tenerlo de acogida en su periodo de recuperación.