La vida de algunos perros puede llegar a resultar tremendamente dura ya no solo por el trato que reciben de los humanos sino por propias condiciones al nacer.

Este es el caso de Félix, un pequeño labrador negro que ha tenido que pasar calamidades para estar feliz.

Félix es un cachorro con problemas desde que nació. Tiene labio leporino y paladar hendido, es ciego de un ojo y tiene problemas en la dentadura.

Esto ha provocado que tenga que pasar por quirófano varias veces. La última, el 31 de enero, fue especialmente decisiva en la que el veterinario consiguió arreglar de cierta manera su labio y dentadura.

Pese a ello, también presenta algunos problemas en el estómago que le impiden comer según que cosas.

Aun así, su fuerza de voluntad no se apaga. Tampoco la de su dueño, Jaime, quien lo encontró con tan solo 11 días de vida y lo acogió en casa con todas las dificultades.

"Él es felizmente ignorante de sus problemas de salud, y tiene más energía de la que él o yo sabemos qué hacer", ha dicho Jaime en una entrevista a Bored Panda.

En su recuperación ha sido clave su familia perruna. Cuatro hermanos que le ha acompañado y entretenido durante este largo tiempo de operaciones.

Ahora Félix y Jaime pueden disfrutar de la felicidad y de la satisfacción que da el saber que todo ha salido bien.