Tras un fin de semana de descanso, Bree Blackeman volvía como cualquier lunes a la Universidad Nacional de Australia, situada en la capital Camberra, para comenzar su jornada laboral. Lo que no podía creer en ningún momento es lo que se encontraría allí.

El lugar estaba absolutamente desordenado, tan revuelto como si hubiera pasado un tifón. Sus cuadros estaban en el suelo y sus libros esparcidos por todo el despacho. Había incluso un agujero en el techo de la sala.

Todo indicaba que alguien podría haber entrado en busca de algo con la intención de robarlo. Sin embargo, la sorpresa fue máxima cuando, mirando a su alrededor detrás del ordenador, encontró a la causante de todo el desastre.

Se trataba de una preciosa y adorable zarigüeya que había entrado en el despacho y lo había convertido en su refugio. Se encontraba confundida y desorientada por la luz, ya que las zarigüeyas son animales nocturnos.

En una publicación de Twitter Bree ha explicado que el animal “parecía resignado, un poco tímido y asustado. Pienso que había intentado trepar por las estanterías varias veces para llegar al techo. Entonces imagino que estaba un poco agotado”.

Fue entonces cuando le asistió e hizo todo para que estuviera cómodo. "Le di un poco de agua, un trozo de zanahoria y unas bonitas palabras antes de cerrar la puerta y llamar al personal de la oficina. No fue incómodo para mí en absoluto. Fue muy dulce", ha comentado Bree.

Al día siguiente Bree recibió un correo en el que le comunicaban que la zarigüeya se había ido de la habitación. “Después de un descanso y un refrigerio, debe haber logrado trepar hasta el agujero del techo”, ha dicho finalmente.

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