Una joven de la provincia argentina de Tucumán rescató y crió durante casi tres meses a un pequeño felino, pensando que se trataba de un gato, y más tarde descubrió que en realidad era un animal salvaje, según informan diarios locales.

Mientras pescaba con su hermano en un lago de Santa Rosa de Leales, provincia de Tucumán, Florencia de 18 años de edad, encontró a los cachorros en una cueva, amamantándose del cadáver de su madre y decidió llevarlos a casa; uno de ellos murió una semana después por su crítico estado de salud.

Los llamó Dani y Tito, pero el primero murió porque estaba muy débil. Sin embargo, Tito, el pequeño sobreviviente, jugaba y comía como cualquier felino hogareño, pero después de tres meses, creció y su aspecto cambió, por lo que Florencia decidió llevarlo al veterinario para que le explicaran que estaba pasando.

Alli le explicaron que en realidad se trataba puma yaguarundí, un felino salvaje que casa animales pequeños y que habita principalmente en zonas protegidas de Córdoba, San Luis, Entre Ríos, el norte de Argentina y algunas regiones de Latinoamérica.

"Me seguía a todas partes. Acá donde vivo nunca le faltó carne, leche, ni nada. Era una mascota para mí. Lo extraño un montón desde ayer, él me esperaba cuando llegaba de la facultad y cuando le silbaba como un pajarito siempre venía”, cuenta Florencia.

Fue ahí cuando decidieron llamar a la Fundación Argentina de Rescate Animal (FARA) quienes acudieron inmediatamente. "La fundación actuó muy rápido, llegaron y las chicas me dieron contención. Si vos lo criás y lo consentís, sentís como que es tuyo y te causa dolor que se lo lleven, pero en el fondo sé que está bien que se lo lleven y lo reintegren a la naturaleza. Me parece mal que las personas se adueñen de animales así o los vendan sin importarles lo que les pase, explicó Florencia".

Por su parte, Pedro Rodríguez Salazar, presidente de FARA, explicó que el pequeño puma yaguarundí de tres meses fue trasladado a la reserva de Horco Molle donde será revisado por especialistas de su lesión, que sería una pequeña fisura en una de sus patas de atrás, y ahí comenzará su proceso de rehabilitación para luego ser liberado nuevamente en la naturaleza: "Se lo veía bien dentro de todo, tenía un pequeño problema para caminar en una de sus patas traseras, pero estaba bien de ánimo y se lo veía juguetón".

"Este es un animal de caza y un poco agresivo, al estar con humanos desde chiquito en la reserva van a tener que adaptarlo para que vuelva a ser como era antes", sentenció Pedro Rodríguez.

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