Carteles, octavillas y mensajes en redes sociales se esparcieron desde entonces con la cara de 'Jorge' con el fin de que alguien lo reconociese y lo devolviese a su hogar.

Los empleados de la casa de ópera de Tbilisi reconocieron al perro del cartel vagando por el vecindario así que decidieron llamar al número de teléfono de contacto. Giorgi Bereziani recibió la noticia y fue corriendo a buscarlo.

 

El perro reconoció de inmediato una voz que le resultaba más que familiar, aunque tardó en reconocerlo. Cuando lo hizo no cesó de mover el rabo en señal de alegría y de exclamar ladridos ahogados de emoción.