Una pareja estadounidense estaba en su domicilio en el condado de Washington, en Virginia, la noche del pasado 5 de febrero cuando su perro llegó a la casa con lo que parecía un cachorro en la boca.

Al inspeccionarlo se dieron cuenta de que no se trataba de un perro y como no sabían dónde exactamente lo había encontrado su mascota, se pusieron en contacto de inmediato con el Departamento de Caza y Pesca.

Les confirmaron lo que ya sospechaban se trataba de un osezno y al día siguiente un biólogo se desplazó para recogerlo y llevarlo a las instalaciones del Centro de Vida Salvaje de Virginia, según indica la institución en su página web.

Ahora el osito, que tiene entre dos y tres semanas de vida, está siendo atendido en un centro de rehabilitación. El pequeño osezno, que es un macho, presenta un buen estado de salud y solo sufre una ligera deshidratación. De momento lo mantienen en una incubadora junto con otro osezno pero cuando ambos ganen un poco de peso, serán transferidos de la incubadora y empezaran una segunda parte de su recuperación.

Ahora no pesa prácticamente nada pero cuando sea un adulto podrá pesar más de 200 kilos y vivirá en la naturaleza en los bosques y montañas de la región.

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