Un caimán irrumpió en mitad de un campo de golf y los jugadores se quedaron mirándolo desde la seguridad de sus carritos. Lo más sorprendente es que el caimán no iba en solitario: un grupo de patitos le estaba persiguiendo.

Esta imagen sorprendió a las personas que estaban presentes en el lugar y comenzaron a grabar al caimán y a sus pequeños acompañantes.

La seguridad no es algo que les preocupara a los patitos. Es más, estos comenzaron a perseguir al caimán con agresividad y les dejaban pequeños picotazos por su cuerpo mientras el reptil continuaba andando sin mostrar ningún tipo de malestar.

El pobre caimán en ningún momento intentó asustar al grupo de patitos, simplemente se dejó seguir mientras continuaba con su camino como si nada y le proporcionaban algún que otro picotazo al reptil.

Tal vez el caimán se dio por vencido al ver que le superaban en número y, aunque pudiera aventajarles en fuerza bruta, dejó que el número le ganara por esta vez y continuó su camino, pero los patos no se cansaron y siguieron detrás de él como si nada.