Braveheart es un perrito que, con menos de un año, sufrió un ataque por parte de un grupo de hombres en Sonora (México) ya que le ataron al hocico unos fuegos artificiales, haciendo que se destrozara la mandíbula. Para su suerte, el animal fue enviado a The Saving Huey Foundation en California donde se encuentra viviendo en un santuario, recuperándose poco a poco.

Al ver el estado del perro, Tracy Lystra (directora de la fundación) tomó la decisión de hacerse cargo de forma personal del cuidado y la recuperación del animal. Fueron necesarias hasta cuatro cirugías para intentar reconstruirle el hocico y la mandíbula.

"Me contactaron desde México para ayudar a Braveheart, me enviaron fotos de él y mi primer instinto fue que había que sacrificarlo. Jamás había trabajado con los veterinarios de allá y no sabía cómo lo harían para ayudarlo pero un amigo me habló del doctor Briseno", le declaró Lystra al Daily Mail.

Para poder ser trasladado al santuario, Braveheart tuvo que esperar dos meses en México para poder estar en las condiciones necesarias para viajar durante once horas hacia California, donde se encuentra ahora dos meses recuperándose en el santuario de la fundación The Saving Huey.

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