Cuando su nueva familia lo encontró estaba tirado en la calle y en muy malas condiciones. Estaba muy hambriento y desde entonces se propusieron que no pasara nunca más hambre y le convirtieron en todo un perro gourmet con su propia cuenta de Instagram. Hace tres años no tenía nada que comer y ahora se pega estos festines.

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Tras adoptarlo Ivy Diep y su esposo empezaron a llevárselo a todas partes.

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Ambos tienen un restaurante y son fanáticos de la comida por lo que no dudaron en llevárselo a comer con nosotros.

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Ahora Popeye recorre junto a sus humanos Los Ángeles en busca de los mejores restaurantes.

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