Putol no podía si quiera caminar y nadie quería hacerse cargo de ella. Por suerte todo cambio cuando Danilo Codilego Jr se convirtió en su dueño.

El hombre, natural de la ciudad de Quezon, Filipinas, es camionero de profesión en la actualidad, pero cuando conoció a Putol, hace seis años, trabajaba en una panadería.

 

Un día, un compañero trajo una camada de cachorros al trabajo y trató de venderlos, entre ellos, Putol, a la que nadie quiso. "Nadie quiso comprarla. Pensaban que no viviría mucho tiempo. Fui el único que tuvo coraje de cuidarla", ha asegurado Danilo.

Dos años pasaron hasta que la perra supo mantener el equilibrio en sus dos patas delanteras. Durante ese tiempo, Danilo siempre estuvo a su lado. Hoy, seis años después, Putol disfruta corriendo con y explorando las calles de Quezon con otros perros.