Sus travesuras y andanzas pueden ocasionar más de un disgusto a sus dueños que debido a su imprevisibilidad necesitan tenerlos muy vigilados.

Esto es precisamente lo que le ocurrió a Georgina Whip, una mujer residentes en Queensland, Australia, que repentinamente perdió a su pequeño gato P-Pus.

Comenzó a preocuparse la mañana que no acudió a desayunar, cita a la que según la propia Georgina no solía faltar y eso le hizo sospechar.

Se percató entonces que el día anterior había habido un camión de mudanzas de sus vecinos desde Queensland hasta Brisbane, a 1.000 kilómetros de distancia.

"Me preguntaba si se habría subido en el camión de mudanzas, porque suele hacerlo en los vehículos que están aparcados junto a la casa, cuando se dejan las ventanillas abiertas. Es muy curioso", afirmó en una entrevista a News.

Contactó entonces con la empresa de mudanzas y un día después le confirmaron que, efectivamente, el pequeño animal había viajado en el camión.

Y cuando todo parecía solucionado, P-Pus se volvió a escapar. Se encontró varios días en paradero desconocido hasta que una vecina dio el aviso al entrarle en casa.

Finalmente, todo acabó bien y tras un viaje de más de 1.000 kilómetros Georgina y su P-Pus pudieron reencontrarse felizmente.

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