El pulpo del coco, también conocido como pulpo reticulado, nace con el instinto de protegerse escondiéndose en una casa portátil hecha de cáscaras de coco o almejas. Desgraciadamente la basura que inunda los océanos hace que estos animales acaban a veces viviendo en casas de plástico.

Pall Sigurdsson y un grupo de buceadores se encontraban de expedición en las aguas de Lembeh, Indonesia, en diciembre de 2018, cuando se toparon con el curioso ejemplar de pulpo reticulado refugiado en un vaso de plástico transparente.

El recipiente, en vez de servirle como protección, convertía al cefalópodo en un blanco fácil para cualquier depredador en busca de alimento, volviéndose también en un riesgo potencial si llegaban a ingerir el vaso plástico.

 

Fue entonces que el equipo de buceadores que grabó el vídeo viral de YouTube puso manos a la obra y pasó el resto de su expedición buscando diversas conchas a fin de ofrecérselas gentilmente al pulpo para que se “mudara” a la que más le gustara.

Pese a que sus intenciones eran buenas, el tiempo era un factor ya que su suministro de aire estaba a punto de acabarse pero afortunadamente el cefalópodo eligió una concha que se adecuaba a sus necesidades.

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