Escúchame, si estás leyendo ésto debes saber que ya es demasiado tarde. Mira, no te hubiese llamado si no nos conociésemos desde hace años, Ismael ¿Te puedo llamar Ismael? ¿No? Perfecto. Siéntate, prepararé algo de café ¿Dos de azúcar como de costumbre? Me lo imaginaba. En fin. Te estarás preguntando porqué te he traído hasta aquí ¿Me acercas la taza por favor? Gracias. Recuerda que el germen de la aflicción no es siempre la pérdida o el desengaño, sino también las ganas de paladear toda experiencia vital. El dolor es también una fuente de placer inagotable. Y como todas aquellas cosas que vale la pena catar, se nos está prohibido. Esto es un bramido en busca de ayuda. Esto es tu mejor amigo abrazándote mientras te clava por error la hebilla de su cinturón en el escroto. Esto es Dolor exquisito. Y es gratis. Mierda te acabo de tirar el puto café.