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Entrevista exclusiva con Blatter: "He dimitido pero hoy no"

Entrevista exclusiva con Blatter: "He dimitido pero hoy no"
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Me cito con el presidente de la FIFA en Zúrich, ciudad donde el organismo de fútbol internacional tiene su sede. Aproximadamente 20 minutos antes de la hora concertada, las ocho de la tarde, me indican con una llamada con número oculto a mi teléfono móvil el lugar donde podré tener el cara a cara con Blatter. Al llegar al lugar en taxi descubro que el sitio elegido para la cita es un local vacío, parece una antigua lavandería situada a las afueras de la ciudad, en un polígono industrial por el que a estas horas no pasa un alma. Blatter espera dentro acompañado de dos hombres enchaquetados de gran envergadura. -Gerardo: Ante todo, señor Blatter, muchas gracias por concederme esta entrevista en exclusiva tras su dimisión como presidente de la FIFA. -Blatter: Bueno, dimisión, dimisión… -Gerardo: Tenía entendido que había usted dimitido. -Blatter: Venga, vale, aceptamos pulpo, muchacho -Blatter sonríe de forma sarcástica mirando hacia sus acompañantes, que le siguen el juego con una risotada. -Gerardo: Creo que es importante que antes de nada aclaremos este punto, señor Blatter. ¿Ha dimitido o no ha dimitido usted? -Blatter: He dimitido pero hoy no, mañana. (No estoy seguro, pero me da la sensación de que el presidente de la FIFA acaba de imitar a José Mota por la forma en la que decía “maaaaañana”. Creo que con su respuesta pretende decir que, aunque ha anunciado su dimisión, seguirá ejerciendo la labor de presidente hasta 2016. Decido seguir adelante con la entrevista y no insistir en la dimisión porque me ha concedido solo unos minutos). -Gerardo: Han sido 17 años al frente del máximo organismo del futbol internacional. ¿Cómo valora usted su mandato? -Blatter: Bien. -Gerardo: ¿Puede extenderse usted un poco más en su respuesta? -Blatter: Sí- Me mira muy serio. -Gerardo: Pues le pido que lo haga, por favor. -Blatter: JAJAJA -Blatter ríe de forma estridente- A veces en los descansos de las reuniones de la FIFA pasa como ahora contigo. Viene uno y me dice “¿tienes un cigarro, Blatter?” y yo le digo que sí, y me quedo mirándolo así como muy serio y no se lo doy. ¿Lo entiendes? Me preguntan si tengo y yo respondo que sí, porque es verdad que sí lo tengo, pero no se lo doy. En realidad si quieres un puto cigarro deberías decirme directamente, como has hecho tú, oye dame un cigarro. ¿Lo entiendes, muchacho? -Gerardo: Sí, sí, lo entiendo… -Blatter: Putos formalismos, ¿verdad? Pero tú tienes huevos. Me gusta. Tú me has pedido que me extienda sabiendo que te jugabas la vida tocándome los huevos -Blatter mira hacia el par de armarios empotrados enchaquetados que lo acompañan- Pregúntame lo que quieras. Me gusta la gente con huevos. Venga, dale, muchacho. (Siento un desasosiego bastante grande después de escuchar eso de jugarme la vida en este local abandonado con esos dos pitbull enchaquetados observándome atentamente, pero me recompongo y continúo, eso sí, bajando el tono de las preguntas) -Gerardo: ¿Cómo llegó usted a presidente de la FIFA, cómo es ese mundillo de relaciones e intereses que lo encumbran a uno? -Blatter: ¿Te ha pasado alguna vez que sales a tomarte un café un martes por la tarde con un amigo y te relías y acabas volviendo a casa un jueves a las 6 de la mañana? -Gerardo: No. -Blatter: ¿Y tú eres español? Menudo maricón estás hecho. –Los gorilas ríen y repiten la palabra maricón con un marcado acento ruso- Pues lo mío con la FIFA fue algo parecido a lo del café. Estaban por aquí por Suiza un grupo de amigos que habían venido un par de días a arreglar unos papeleos del banco. A mí el futbol ni fú ni fa, ¿sabes, muchacho? De toda la vida yo era más de hockey, de waterpolo, de balonmano, de baloncesto si me apuras, pero de fútbol yo sabía lo mismo que Florentino, para que te hagas una idea. Me los llevé a cenar por ahí y después de la cena, con las copas, uno de ellos que estaba metido en no se qué de la FIFA, yo por aquel entonces no sabía ni qué era eso, va y me dice: hay una vacante de no se qué cojones de directivo, apúntate, Joseph, que tú eres como un hermano para mí, me dice. Le digo yo: lo primero, estás en el momento ese de exaltación de la amistad con las copas, lo segundo, ni siquiera somos tan amigos y lo tercero, yo sé nada de fútbol. Y me responde: que yo tampoco sé nada de fútbol, ni falta que hace, cojones, vente conmigo, no hay huevos. Él era muy de no hay huevos, no hay cojones y esas cosas y resulta que yo también lo soy. Y le digo, ¿Qué no hay cojones? ¿Dónde hay que firmar? -Gerardo: ¿De verdad funciona así el proceso de toma de decisiones de un organismo que maneja miles de millones de euros cada año? -Blatter: Desde que estoy yo es casi mejor todavía. Tú ten en cuenta que no todo son finales del mundial, tú piensa que los jefes de la FIFA muchas veces nos tenemos que pillar un avión en clase business, que ya no es lo que era, para un día cualquiera entre semana, fumarnos a lo mejor un Bielorrusia-Islas Feroe de fase de clasificación, ¿sabes, muchacho? Te entran ganas de cortarte las venas. Entonces, ¿qué pasa? Pues pasa que en el palco un poco de alegría y amigos cerca se agradece. Ángel María Villar, por ejemplo, que es español como tú. Va y nos llega un día aquí a Zúrich y nos dice “hola, soy el de España, que quiero ser alto cargo del fúrbo internacional”. Partida de pecho general entre directivos y automáticamente cargo concedido. Vente con nosotros del tirón, Ángel, le dijimos. ¿Un tío que dice fúrbo es para quererlo o no es para quererlo a tu lado en el palco? Pues claro que es para quererlo, cojones. -Gerardo: ¿Cuál es su mejor recuerdo al frente de la FIFA? -Blatter: Solomillo de ternera en su punto mojado en caviar beluga. Servido por una muchacha vietnamita. No me acuerdo en qué mundial fue ya, porque como se celebra uno cada dos por tres, es un sindiós y yo me pierdo, pero creo que es lo más rico que he comido en mi puñetera vida. Lo de cómo elegimos la sede de los mundiales es otro tema que ya otro día te cuento. Estos dos se descojonan cuando cuento la historia de cómo se hace -se dirige hacia los gorilas-. Venga, una pregunta más y me voy, que hablando de caviar me ha entrado gusa. (Me queda una sola pregunta y armándome de valor decido preguntarle sobre la corrupción. Respiro hondo y disparo. Que sea lo que dios quiera). -Gerardo: ¿Su dimisión es, de alguna manera, una aceptación de que la FIFA se ha convertido en un organismo estructuralmente corrupto? -Blatter: Del tema de que tuve mambo con la novia de Cristiano no voy a hablar, eso es mi vida personal y deberías respetarla. -Gerardo: Yo no le he preguntado por eso, sino por el tema de la corrupción en la FIFA. -Blatter: ¿Te has liado con la novia de Cristiano?, me preguntó una vez uno en el palco, y le digo: Suuuuuuu. ¿Lo pillas, muchacho? Suuuuuuu. -Los dos gorilas le ríen la gracia mientras él me escruta con la mirada. https://vine.co/v/ODiFLTrFiZJ -Gerardo: Yo le preguntaba por el asunto de la corrupción, señor Blatter. -Blatter: Cuando el tonto coge la linde, la linde se acaba y el tonto sigue. -Gerardo: ¿Perdone? -Blatter: ¿Dónde os dan el carnet de periodista hoy día, muchacho? -Gerardo: ¿Perdone? -Blatter: ¿Perdone? ¿Perdone? -me imita con voz burlona- Venga, te dejo, que me voy a una cena con el presidente de la federación de fútbol de Leviatonia del sur. -Gerardo: Que yo sepa no existe ningún país que se llame Leviatonia, señor Blatter. (Lo último que recuerdo de la reunión es que Blatter hace un chasquido con los dedos dirigido hacia sus dos acompañantes. Lo siguiente es que me despierto mojado y tirado junto a una fuente en pleno centro de Berna, a 150 kilómetros de Zúrich).

Gerardo Tecé | Madrid | 27/02/2018

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