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Entrevista a Vargas Llosa e Isabel Preysler

Entrevista a Vargas Llosa e Isabel Preysler
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Son la pareja de moda. El Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa y la… e Isabel Preysler son la sensación del momento. Desde que saltase a las portadas de la prensa rosa y a las reuniones entre literatos la noticia de su posible relación, mucho se ha especulado sobre este asunto. Hoy, en Lío Pardo, dejamos a un lado las especulaciones para presentarles en exclusiva la primera entrevista en la que la feliz pareja confirma su relación. Nos desplazamos a la casa de Isabel Preysler, una mansión de 2.000 metros cuadrados situada en una exclusiva urbanización de Madrid. Al llamar al timbre un sonido clásico de ding dong británico nos da la bienvenida. Abre la puerta Ambrosio. Es el mismo hombre que hizo el anuncio de los bombones en su momento. Pelo blanco y ya unos 80 años. Al mostrar ante él mi sorpresa al descubrir que el protagonista del mítico anuncio no era un actor, sino el mayordomo real de la señora Preysler, Ambrosio me ofrece un bombón de mala gana y me hace un gesto con la cabeza que interpreto como una petición para que espere en el hall de la mansión. Provenientes de la planta de arriba se escuchan gritos: “pero putoperuano, ¿cómo vas a bajar en chanclas, ponte algo decente, coño, que pareces una chacha”. Levanto la cabeza y veo cruzar por un pasillo a lo que parece Isabel Preysler corriendo en babuchas y gesticulando con una crema verde en la cara. Diez minutos más tarde Isabel y Mario bajan precipitadamente las escaleras. Ella, cara impecable sin rastro de la pomada verde y bata dorada de estar por casa, él traje de frac y los cordones de los zapatos desabrochados por las prisas. Nos sentamos en un sofá para comenzar la entrevista e Isabel le pide a Ambrosio que me ofrezca otro bombón. Gerardo: Muchas gracias por recibirme a ambos. Preysler: Bienvenido a mi fiesta. Gerardo: Bueno, realmente es una entrevista, Isabel. Preysler: ¿Una entrevista? Suena excelente. Gerardo: ¿Cómo os conocisteis, cómo empezó vuestra relación de amor? Mario Vargas Llosa: Me pasó el whatsapp un amigo en común… -Isabel Preysler interrumpe a Mario Vargas Llosa. Preysler: Yo estaba dando una cena de gala para unos invitados y cuando nos quisimos dar cuenta allí estábamos amarraditos los dos espumas y terciopelo, yo con un recrujir de almidón y él serio y altanero. Gerardo: ¿Eso es una canción, Isabel? Mario Vargas Llosa: Pudiera ser, está todo el día igual. Preysler: ¡No es cierto, Mario, cállate! JAJAJA- Isabel ríe mientras le da un golpe en el brazo que hace que tiemble la bandeja de Ambrosio. Gerardo: Debe de ser ilusionante volver a enamorarse a esta edad. Preysler: Me ha llamado vieja, Mario. Dile algo con la pluma esa que tienes. JAJAJA- la Preysler ríe y en este caso el golpe en el brazo me lo llevo yo. Vargas Llosa se dispone a hablar pero Isabel lo interrumpe de nuevo Preysler: Los cuarenta son una edad estupenda para enamorarse. Gerardo: Bueno, me he documentado antes de venir aquí y creo que ambos tenéis algo más de cuarenta años… Preysler: Ambrosio, ofrécele un bombón al caballero. Ambrosio vuelve a acercarme la bandeja con desgana y me meto entre pecho y espalda el tercer bombón. Gerardo: ¿Cómo lo llevan vuestros hijos? ¿Han aceptado bien la relación? Vargas Llosa se dispone a hablar de nuevo pero Isabel le hace un gesto para que espere y habla ella. Preysler: Excelente. A Enriquito hay que explicarle aún algunas cosas porque está en esa edad rebelde, pero por lo general, excelente. Gerardo: ¿Tenéis aficiones en común, qué hacéis en vuestro tiempo libre como pareja? Mario Vargas Llosa: Estamos viendo como todo el puto mundo la reposición de Juego de Tronos, vamos por la tercera. Preysler: JAJAJA, qué idiota y qué bromista eres, Mario- Mario se lleva otra hostia en el brazo-. Estamos leyendo juntos la Edíada. Mario Vargas Llosa: Si eso fuera cierto en todo caso sería la Ilíada. Isabel ríe de forma estridente y golpea de nuevo el brazo de Mario Vargas Llosa y hace un chasquido de dedos. Con el chasquido, Ambrosio me ofrece otro bombón. Tras el bombón, Isabel mira el reloj y se disculpa porque le ha surgido un asunto de última hora y tienen que irse, me explica. Preysler: Está siendo un rato excelente, pero nos espera nuestro cochero frente a la iglesia mayor, y a trotecito lento recorreremos el paseo. Gerardo: Me quedan bastantes preguntas, habíamos concertado media hora de entrevista… Preysler: Se nos había olvidado que teníamos un compromiso, ¿verdad, Mario? Vargas Llosa me niega en silencio con la cabeza, al tiempo que recibe el enésimo codazo de Isabel Preysler que lo hace levantarse del sofá. Preysler: Venga, Mario, despídete del caballero tocando el ala de tu sombrero mejor y yo agito con donaire mi pañuelo. Gerardo: ¿Es de nuevo la misma canción, Isabel? Preysler: Ambrosio, acompaña al caballero a la salida. Y ofrécele un bombón, hombre, no seas descortés. Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler se pierden escaleras arriba. Mientras le devuelvo a Ambrosio el enésimo envoltorio de bombón vacío, se escucha el sonido de la sintonía de Juego de Tronos y a Isabel murmurando algo acerca de la poca clase que tiene el enano de los Lanister. LEE TAMBIÉN: Ese escritor que está con Isabel Preysler, por @superfalete

Gerardo Tecé | Madrid | 27/02/2018

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