Antes de la existencia del ser humano, hace aproximadamente 2017 años, los microbios campaban a sus anchas por los continentes. En aquella época eran gigantes, no se escondían en cualquier parte y se les conocía por el nombre de dinosaurios. Pero cuando dios creo al primer humano, Jesucristo, los microbios redujeron su tamaño drásticamente y lo mataron transmitiéndole enfermedades a través del óxido de los clavos con los que los hombres lo sujetaron. Juanra Bonet nos enseña de la mano de El Mundo Today cuál es la realidad de su naturaleza.