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Los secretos de mi cuadro religioso preferido: ¡El Jardín de las Delicias!

Diostuitero nos desvela los secretos escondidos que no conoces de El jardín de las delicias de El Bosco.

La Creación del mundo

Wikipedia CC0 1.0 Universal (CC0 1.0) Public Domain Dedication La Creación del mundo

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El Jardín de las Delicias es un cuadro que no se parece a ningún otro. Es algo así como un cómic del siglo XV con un repertorio alucinógeno que anticipó varios siglos antes lo que luego sería el surrealismo. Pero con moraleja teológica.

Fue pintado por Jheronimus van Aken, más conocido como "El Bosco", un tipo que se casó con una ricachona veinticinco años mayor que él que le proporcionó una buena vida con mucho tiempo libre para hacer lo que lo más le gustaba: pintar la mona. Bueno, la mona, y cisnes, y animales mitológicos, y jirafas, elefantes... porque aunque El Bosco nunca había estado en África tenía acceso a bestiarios de la época ( un bestiario es un catálogo de animales, algo así como la lista de cualquier partido político) y a muchos otros libros la mar de instructivos.

El Jardín de las Delicias al principio tenía un nombre mucho más largo que no pienso reproducir aquí, pero en 1939 le pusieron éste mucho más comercial.

Es un tríptico ( es decir, consta de tres piezas, como yo, que soy una Trinidad y un pieza, o tres), pintado sobre madera y que al cerrarse en forma de ventana nos muestra una imagen no tan conocida de esta famosa obra, que todos hemos visto como se encuentra expuesta, abierta.

Pues bien, vamos a cerrarla, y vemos lo que aparece: Lo que vemos es cómo se supone que era el Mundo al tercer día de la creación, es decir, únicamente con plantas sobre su superficie , porque yo todavía no había creado a los animales y personas, con la Tierra bien plana y rodeada por agua, ya que El Bosco era terraplanista como casi todos sus coetáneos ( coetáneo quiere decir de la misma época, lo explico por si me estás leyendo y eres youtuber) y en blanco y negro porque todavía no habían sido creados el sol y las estrellas. No me preguntéis cómo hacían la fotosíntesis esas plantas sin sol, pero así lo cuenta la Biblia.

Cuando abres este tríptico en blanco y negro la cosa da un giro radical y te encuentras con la explosión de formas y colores que todos hemos visto en los libros de arte y algunos en el Museo. Si hoy en día el observador del siglo XXI se queda admirado ante su contemplación, imaginaos la gente de aquella época frente a esos tres paneles; debía ser algo así como el cine de efectos especiales para ellos.

El Jardín de las Delicias | Imagen cortesía de El Museo del Prado

El panel izquierdo de esta obra legendaria abierta ahora en todo su esplendor muestra La Creación. Allí salgo vestido de rosita presentándole a Adán a su futura mujer y causa de su perdición, Eva, la cual aparece arrodillada que para eso las Escrituras dicen que es inferior. El Paraíso era un lugar fetén, pero tenía fallos de seguridad, y se me coló el demonio. En este cuadro aparece escondido entre las rocas y los estanques, lugares que son, para El Bosco, guarida de espíritus malignos.

El panel central es El Jardín de las Delicias propiamente dicho. Lo que aparece es algo así como una orgía salida de la mente de Pedro Almodóvar y David Lynch un día que habían quedado con Iker Jiménez en La Nave del Misterio. Vemos todo tipo de figuras practicando relaciones sexuales, personas, animales e incluso plantas. Relaciones heterosexuales, homosexuales, onanistas... lo que está claro es que el destino de este famoso tríptico no era ser retablo de una iglesia.

A casi todo el mundo le llama la atención las extrañas estructuras que aprisionan a muchos de los personajes: ostras, conchas, pompas...simbolizan que el pecado se apodera del ser humano, lo corrompe y lo atrapa para siempre.

Con tanto pecado y tanta pompa, en el panel derecho aparece la consecuencia: el infierno. Lo que más me llama la atención es la cantidad de instrumentos musicales que aparecen en él, y eso que no se había inventado todavía el reggaeton. No, lo que El Bosco condena aquí es otra cosa: la música profana, que al parecer era gran causa de pecado. Otro detalle que me parece curioso es que en este infierno, además del típico fuego abrasador, hay un lago helado. Y es que en la Edad Media todavía no se habían inventado los spas y el contraste de frío y calor era considerado una de las peores torturas.

Encima del lago aparece la famosa figura del "hombre-árbol", cuyo rostro hay quien afirma representa al propio pintor, pero vaya usted a saber porque de El Bosco tampoco sabemos demasiado, solo que en teoría era muy piadoso y le gustaba pintar cosas raras. Ah, y que las fechas no era lo suyo, porque nunca databa sus cuadros. Se estima que El Jardín de las Delicias fue pintado en torno al 1500, unos cuantos años arriba o abajo. Junto con el Mundial del 2010, fue una de las cosas que los españoles les quitaron a los holandeses, porque El Duque de Alba se lo trajo para España y luego Felipe II lo colocó en El Escorial, que tenía mucho sitio. Como digo, hoy está en El Museo del Prado y si no lo habéis visto, ya estáis tardando. Os sorprenderá.

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