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Santa Elena, la que lo encontraba todo

La increíble historia de Santa Elena y de como encontró la Santa Cruz.

Pixabay Santa Elena, la que lo encontraba todo

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Todos hemos vivido ese momento en que, después de estar buscando algo por todas partes hasta la desesperación llega tu madre y dice aquello de "¿A que llego yo y lo encuentro?" Y lo encuentra. Pues la madre entre todas las madres, la Sherlock Holmes infalible, la Lara Croft de ensueño, la rastreator entre las rastreators fue Helena de Constantinopla, Santa Elena, la madre del emperador Constantino, que se fue un buen día a Tierra Santa y encontró nada menos que mi cruz, las calaveras de los Tres Reyes Magos y los restos del apóstol Matías, entre otras cosas.

Como digo, Santa Elena fue una especie de Lara Croft del Imperio Romano. Según cuenta la leyenda, esta buena mujer interrogó a los más sabios entre los judíos de Jerusalén acerca del paradero de mi cruz, y éstos la llevaron hasta el Gólgota (más que sabios, eran unos listos) , donde el emperador Adriano 200 años antes había mandado erigir un templo a Venus. Elena ordenó derribar dicho templo, como más tarde hizo la Iglesia con casi todos los templos paganos, y qué casualidad que al excavar un poco encontró intactas tres cruces. ¿Cuál era la mía y cuales las de los dos ladrones? Fácil: Helena tenía recursos para todo. Ordenó colocar a un hombre enfermo encima de una de las cruces: empeoró, porque era la del ladrón malo, Gestas. Le pusieron en otra y quedó igual, porque era la de Dimas, el que se arrepintió. Y al ponerle sobre la que quedaba, la Vera Cruz, se recuperó por completo. ¡Era la mía!

Este maravilloso hallazgo se conmemoraba antiguamente el 3 de mayo, con el nombre de la "Invención de la Santa Cruz", y no me digáis que el nombre no le viene al pelo, porque menudo invento.

Hay tantos fragmentos de la Vera Cruz repartidos por todo el mundo, que Calvino llegó a decir que con ellos podría construirse un barco de gran tamaño. Yo creo que se quedó corto: los hay en Jerusalén, en Santo Toribio de Liébana en Cantabria, en Caspe, en Caravaca de la Cruz, en Austria, Honduras, Colombia, Costa Rica, Nicaragua, Chile...

Otro de los hallazgos de Santa Elena, los tres cráneos de los Tres Reyes Magos, se encuentra en la catedral de Colonia (no ir con niños).

Los restos de San Matías se encuentran en la abadía que lleva su nombre en Tréveris. Mucha gente no sabe quién fue este santo. Pues bien, cuando Judas me traicionó y se ahorcó, quedaron 11 apóstoles, y como tienen que ser doce porque doce son las tribus de Israel, el resto de discípulos hicieron un casting y quedaron finalistas un tal José y Matías. Dice la Biblia que como yo ya me había ido al cielo y el Espíritu Santo todavía no había llegado, después de rezar una oración ¡lo echaron a suertes!, y le tocó a Matías, el apóstol a voleo.

Santa Elena fue tan buena encontrando cosas que acabó nombrada patrona de los arqueólogos. No me extraña.

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